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jueves, 13 de marzo de 2008

Una cotidianeidad peligrosa

Hermoso día de sol, anunciando el otoño que en mi sur es gentil, generoso con la paleta de colores, tibio casi, sin vientos.

Abrí todas las ventanas para que la casa lo recibiera y comencé a ordenar el cuarto.

De pronto, una alarma de coche perforó mis tímpanos, pero no hizo que asomara a mi ventana.

Y entonces pensé qué terrible es la costumbre de las cosas malas… Las primeras veces que se disparaba una alarma de auto o de algún domicilio del ex tranquilo barrio en el que vivía, todos nos asomábamos más solícitos o más curiosos (Uds. eligen) para ver quién estaba viviendo una situación de peligro, o tal vez sonreírnos con suficiencia porque alguien de la casa se había olvidado de los mecanismos de uso del bendito aparatito, y su mirada avergonzada justificaba el error.

Lentamente me asomé a la ventana y ví varias rejas nuevas en las casas de mis vecinos…no me había dado cuenta….

Y me dije: otra vez la perversidad de lo cotidiano….Ya ni nos damos cuenta qué cosas suceden…o mejor dicho, las tomamos como naturales…igual que la queja sin escucha de la esposa histérica en los oídos del marido, o las mentiras de éste luego de la tercera o cuarta vez que creímos en ellas, o las virtudes repetidas de una forma de compra (“Llame ya” o “le devolvemos el dinero”), o las promesas de un político, o el bache de la esquina que acaba de cumplir dieciocho meses y nadie le ha llevado un trozo de torta porque ya no lo ve…

Y aceptamos casi sin análisis esa suma de cosas de nuestra sociedad que se descascara y desmorona por acción u omisión….y por ambas deberemos avergonzarnos ante un juicio sobre el tema.

Nos reímos del protestón que llama a la radio y de la consecuente escritora de solicitadas. Más vale callar, nos decimos…

Tal vez por esa opinión la historia del hombre tiene páginas negras y vergonzantes que generaron la esclavitud, las guerras, la primacía de razas, la hoguera para las brujas, el derecho de pernada….

Y luego que mi mente hizo un mea culpa que sobresaltó a mi corazón, continué tendiendo la cama, y con nuevos y más permanentes propósitos de enmienda

jueves, 21 de febrero de 2008

Solidaridad generosa: un remedio olvidado para curar enfermedades

De chiquita, escuché mil veces hablar a mis mayores de la epidemia de fiebre amarilla. Los libros de historia del secundario (Astolfi), la mencionaban de pasada.

Transcribo a ustedes un artículo extraído del Diario El Médico

Durante el siglo XIX, la fiebre amarilla fue endémica en Buenos Aires.
Esta enfermedad
, originaria de Brasil, produjo graves epidemias en los años 1852 y 1859; pero la peor y la que causó mayor temor entre la población, fue la de 1871, que afectó a 45.000 de los 60.000 habitantes de Buenos Aires en sólo 4 meses. Se paralizaron las actividades comerciales, escolares y públicas. Se organizó una Comisión Popular de Socorro de la Salubridad Pública que presidió el doctor José Roque Pérez. Esta comisión incluyó a anónimos médicos barriales y otros reconocidos como Eduardo Wilde, Adolfo y Manuel Argerich, Guillermo Rawson y Carlos Guido Spano. Según estadísticas del Dr. Rawson, se registraron 13.614 muertos, siendo el barrio San Telmo el más afectado; entre ellos, muchos de los que participaron de campaña contra la enfermedad: los médicos José Roque Pérez, Adolfo Argerich y Francisco J. Muñiz; además de farmacéuticos, militares y sacerdotes. En Junio de 1871 los casos comenzaron a disminuir y la calma volvió lentamente a reinar en la diezmada ciudad.

Al comienzo del siglo XX, con sus adelantos tecnológicos y científicos, el descubrimiento de vacunas que vencieron enfermedades terribles como la parálisis infantil, campañas de vacunación masivas, adelantos en los descubrimientos médicos sobre enfermedades endémicas como el mal de Chagas, la llegada del hombre a la luna, la TV, las primeras, enormes, gigantescas computadoras, hicieron que olvidáramos el hecho mencionado y por sobre todo, que cada año y generación que accedía a este conocimiento, minimizáramos la cantidad de muertos en la epidemia considerándola casi una anécdota que restó peligrosidad a la fiebre amarilla y aparentemente murió con ella al paso del tiempo. Todo esto es historia, pero la vida se recrea y se recicla, al igual que la muerte. Por razones que habrá que investigar, de la que no está exenta la pobreza, la fiebre amarilla aparece nuevamente cruzando la azada sobre su pecho helado

En estos días, crece la angustia en Paraguay por un rebrote que amenaza la salud de la población de varias ciudades del país vecino y nuestro nordeste . Muy otra es la realidad actual, en este siglo XXI. La vacuna existe. El feroz peligro no es vencerla…Estamos equipados científica y tecnológicamente para ello. Los medios de transporte, las comunicaciones, la elaboración de la vacuna, la atención a los enfermos está lograda por el ser humano, en su búsqueda infatigable por vencer la enfermedad, por evolucionar, por hacer más larga y confortable la vida ….

Sin embargo. Hay algo que no mejora, por el contrario, involuciona: la generosidad, el espíritu solidario, el desinterés, el amor hacia el prójimo.

Mientras haya grupos que vendan las vacunas recibidas como aporte generoso desde otros países, mientras la salud de los niños se canjee por votos, mientras las personas hagan horas de cola o deban trasladarse a la frontera argentina para recibir allí su vacuna ya que en su país tienen que coimear para dárselas a sus hijos, cualquier epidemia puede con nosotros. Enfrentando esa miserable actitud, hay grupos de médicos y paramédicos trabajando a destajo sin mirar la nacionalidad de quien tienen al lado, para terminar con la epidemia…..

Al concluir todo, sin embargo, cuando la epidemia sea un recuerdo, un monstruo aletargado esperará otra oportunidad para diezmar generosidades y entregas, contaminar esfuerzos y sacrificios…el lado oscuro, detestable, de cada hombre capaz de darle precio a una vida, y acumular riquezas o poder con ella…

sábado, 5 de enero de 2008

LOS REYES MAGOS…

…En un intento por darles nuevamente protagonismo, ya que tienen escasísimo rating luego de la enorme fama y gloria en un pasado mágico que acompañó a muchas generaciones, quiero dedicar mi saludo a los Reyes Magos.

Alguien tiene que acordarse, caramba, aunque no suene tan fastuoso como Santa Claus, (Santa (más familiar) para los americanos del norte), llamado también Papá Noel…

Aunque los alias me llevan a sospechar de las personas, ya que son menos líricos que los seudónimos y suenan a lumpen, no se me ocurre dudar de tan generoso personaje, nacido en Europa y yanquilizado hasta el último de los cabellos blancos de su barba, al igual que sus renos, su esposa (descubierta en ciertos filmes navideños) y su hogar en el Polo Norte (nadie sabe por qué)…

Nunca lo creía capaz de robar cámara o empalidecer a los reyes…pero así ha sucedido.

Resucito hoy con enorme añoranza a Melchor, Gaspar y Baltasar, mágicos y misteriosos señores que siguieron la estrella que anunciaba la llegada del Mesías, los recreo en los pesebres de mi infancia, empequeñecidos hoy por los pinos, los dorados globos, las cintas verdes y rojas, oscurecidos por el fastuoso adorno que ha transformado a la Navidad en otra fiesta comercial.

Los saludo tomada de la mano de tantos chicos que, como yo, escucharon la historia sagrada, se emocionaron con la maldad de Herodes, acompañaron con emoción el aliento cálido del burro para quitar el frío del Recién Nacido, y se hermanaron con los humildes pastores en los tan queribles villancicos con los que culminábamos la cena de Nochebuena…

Voto por los Reyes Magos, señores y señoras. Principalmente porque soy muy vieja…tal vez también porque les alimenté los camellos con pasto cortado con esfuerzo y enorme expectativa…porque además de regalos supieron dejarme alguna esquela recordándome que no me hiciera pichí en la cama, solución mágica para el problemita….y enriquecieron mi imaginación sin alejarme del valor cristiano de la fiesta.

Porque son más simples, más silenciosos, tienen menos prensa…Porque cuando se transformaron en humanos (justamente en el mismo momento que dejé de creer en ellos),quedaron en mi corazón, en las estampas del Divino Nacimiento, y se superpusieron al amor de papá y mamá, quienes con todo esfuerzo intentaban satisfacer las expectativas de cantidad de pedidos, o nos iban preparando para la imposibilidad de recibir todo lo deseado, formándonos en la generosidad de compartir con los que menos tienen…

Eran tres…y tal vez de diferentes razas…Llegaron a adorar al rey y desaparecieron con humildad y en silencio. Nunca supe cómo se llamaban los camellos…

Tal vez sería bueno recuperarlos ¿no?

domingo, 9 de diciembre de 2007

Fin de clases

Ayer me encontré con Renata. Un cafecito corto, por que tenía que bañar a la nena y llevarla a un cumpleaños.

Tenía cara de cansada…A los 65 años disfruta de la ternura y la alegría de su nieta, tanto como lamenta el dolor de su cintura a la hora de irse a acostar, luego de juguetear con su chiquita, que cuando la ve acariciarse la base de la nuca para consolar a sus cervicales se burla diciéndole “Ay, abu, ¡estoy muy vieja para estas cosas!”, plagiando los dichos de su abuela cuando ella le exige demasiado.

Yo me había olvidado del lío y el movimiento que generan los fines de año escolar…

Si bien voy a los actos de los nietos, los veo sentada muy cómoda en el salón múltiple del Colegio, primorosos con su trajecitos de disfraces o muy formales, según la edad, y no recordaba, hasta mi charla con Renata, las cosas que uno pierde (y gana) con los años...

Termina el año, suspira y agrega: Lo decimos con alivio. Siempre. No importa si tenemos a quien acompañar y que depende de nosotros, ya sea en edad de preescolar, primaria, media o universidad…

Por que nos ha tocado seguramente, el disfraz de un chimpancé o de una araña…porque los actos se suman y las clases especiales en las que las maestras nos muestran el resumen de un año de trabajo se suceden a la velocidad de una ametralladora disparando…porque estuvimos haciendo malabrares y equilibrio, persecución reflexiva y constante con matemática y el riesgo de tener que recuperar en marzo, por lo que las vacaciones estaban amenazadas con nubarrones más que oscuros…porque las salidas de los fines de semana de nuestros adolescentes los transforman en amnésicos a la hora de cumplir con las obligaciones y todo corre el riesgo de derrumbarse luego de calificaciones aceptables…

Equipo de gimnasia o delantal….blanco o azul, a cuadritos o como vos quieras….También la ropa usada durante todo el año pide socorro y aspira a la jubilación adelantada….

Y por fin, al final como habitualmente, nosotras,mujeres madres o abuelas, y nuestros esfuerzos de iniciar la mañana con el desayuno en la cama para la cuadrilla, preparar alguna vianda, repetir una poesía mientras los peinamos, (mezcla exacta de la tía Ignacia y de la tía Lucía que les presenté al principio del blog), abrir la ventana de un cuarto y juramentar que ese mismo día hay que lavar las zapatillas porque no se puede entrar al dormitorio de los jovencitos sin desmayarse o sofocarse del olor a patitas.

"Y nosotras, especialmente, las abuelas, que ya a nuestra edad añoramos un ratito más en la cama….y que nos gusta despertarnos sin el alarido del reloj…y que nuestros huesos y músculos piden lentitud para no quejarse , que nos encanta envolvernos en viejas batas calentitas, recorrer la casa sola con el matecito mientras miramos las plantas de interior…volvemos atrás, -me decía Renata estoicamente sonriente, mirando a su nieta hacer piruetas durante su charla conmigo- , y lo hacemos con amor y volveríamos a hacerlo mil veces, aunque muchas cosas vengan de contramano de nuestras energías e inclinaciones…

Nos volvemos jóvenes por mágicos instantes, subimos al escenario a buscar el diploma de egreso de Jardín en un encontrado nudo de sentimientos, de no aceptación, de rebeldía dolor , añoranza, recuerdos y orgullo y pensamos que tal vez, si la vida nos regala años, volveremos a vivir el sindrome del nido vacío…Y pedimos tiempos a la vida para acompañarlos hasta el último diploma con lucidez y dignidad…por otra parte, el obstáculo de los escalones del escenario sin baranda, nos confrontan con la inseguridad del paso, que no es, de ningún modo, la grácil carrerita que hicimos cuando nuestros hijos estaban en la misma situación de egreso del preescolar.

Y abrazando a su nieta que a las carcajadas quería comunicarle vaya a saber qué maravilla descubierta, me dijo con una sonrisa plena y los ojos brillantes…”tengo tanto más en el alma, que es lo que me permite paliar las ausencias, que me pregunto a veces qué haría sin ella".

martes, 27 de noviembre de 2007

Ayer llegó Maruja a casa….¿recuerdan a Maruja? Del grupo de mis amigas sesentonas, que les presenté al iniciar mi blog, es aquella que se animó a aceptar el amor con miedo pero con entrega, en contra de todos los malos augurios, las admoniciones y los temores de quienes la quieren pero huyen del dolor de manera cobarde, como si no fuera preferible éste que pasar años en el limbo del no sentir, no sufrir, no llorar….casi como si uno estuviera embalsamado.

Al abrir la puerta, el gesto corporal de Maruja, apoyándose en el marco, y sus ojos grises siempre bien pintados cubiertos de niebla y de celajes fueron más expresivos que sus palabras.

¿Qué preguntar?....abrí los brazos, y se refugió en ellos como si fuera una adolescente que ha perdido a su primer amor.

Con la sabiduría que dan los años, entre mate y mate, mientras el sol se ocultaba en el Ande con colores rojizos, resistiendo la llegada de las primeras sombras, Maruja analizó la situación con sabiduría….Ella había tomado la decisión, y justifiqué y compartí sus razones….Una suegra de 92 años, con salud y muñeca de hierro, mamá de un niñito de 66 a quien no se le había permitido crecer, era una ímbroba lucha sin expectativas de triunfo…

Ella había decidido la distancia….¿Por qué lloraba?....Por lo que no pudo ser…Por todo lo positivo que hubieran podido disfrutar juntos…

Al iniciar la segunda pava, habíamos dado vuelta el discurso: Salvo algún mal rato, dos o tres discusiones, la resignación de tres o cuatro salidas, compartió ratos de su vida con un hombre culto y sensible, disfrutó de risas y de ratos, amó y se entregó al amor con la certeza que, dentro de las limitaciones de crianza, él la había amado….la amaba aún…Gozó y rió…creció…Pero Maruja sabía que jamás pelearía con su madre por ella….y por eso, se hizo a un lado…

“¿Sabés qué pasa?”, me decía con una semisonrisa triste….Cada día que vivimos sabemos que nos queda menos de este camino de ida…y los mojones te alertan ….y….

Sin decirle una palabra, me levanté, saqué algo que tenía en una agenda vieja y que me había servido en una ocasión similar, y se lo extendí sin decir palabra.

El sol se ocultó definitivamente….calladas, tomadas de la mano, mirábamos por la ventana…Compartir con amigas esos momentos es un regalo que no debemos desperdiciar.

Al rato, Maruja, más erguida, más límpidos los ojos grises se fue llevándose lo que le leí, para copiarlo “y dárselo alguna tonta para cuando lo necesite”, me dijo con afecto…

Lo recuerdo de memoria…. Decía…

Y si termina ¿qué?

La verdad que todo en la vida tiene un principio y un fin…y creer que todo es para siempre,

es un gran error

Si lo tienes, y al fin se termina…pues sonríe…porque lo has tenido

Y has crecido.

Y lo has disfrutado.

Y has aprendido.

Y te has dado la oportunidad.

Y has probado.

Y has cumplido tu sueño.
Y has dicho que sí a la vida con los brazos abiertos

miércoles, 7 de noviembre de 2007

La felicidad de ser

Cada día que pasa me siento más contenta de haber sumido, hace ya bastante tiempo, mi autenticidad…

Cada día que pasa conozco gente que ha armado un andamiaje difícilmente sostenible para sentirse bien, que, sin embargo, tambalea llenándola de tensiones y angustias.

Vayamos a algunos ejemplos…querer ocultar la edad a toda costa, reivindicar sólo a la parentela que tiene prosapia y muchas hectareas de campo, mostrar una vida perfecta aunque los agujeros aguijoneen el espíritu cuando estamos solos, pintar de rosa nuestra vida que tiene tantos maticies de grises como la de cualquier hijo de vecino…

Se debe vivir muy atento para sostener la mentira y sin dudas eso tensiona, y cuando queremos acordar, la estantería empieza a caer o comienza a hacernos mal la comida….

Los años son los que tenemos, la familia, la que nos tocó, todos tenemos dolores y soportamos tristezas generadas por la gente que más amamos, somos como podemos….

¿Por qué esforzarnos en mostrar lo que no es?....Tal vez, sólo tal vez, al ser absolutamente humanos, y no aparentar estar sentados en el trono del Olimpo, acerquemos a gente que sabe dar, que acepta nuestra manera de ser y de sentir en vez de dar la la tediosa tarea de sacar miles de capas de papel celofán para encontrar dentro, por fin, una persona comun y corriente. Con su más y con sus menos, pero que se muestra sin adornos inventados o rescatados del baúl de antepasados famosos.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Regresando


Regresar:

Significa que me hacías falta…que te extrañé, que sentí añoranza, falta, desasosiego….

Significa también que me dejaron regresar….que me dieron el permiso silencioso para que pudiera hacerlo.

Quiere decir que tengo un deber que cumplir, por eso el regresar….que a alguien hago falta, o debo pagar algo, o aun no he transitado todo el camino…

Perdoname que deje en nebulosa la historia de mi “cuasi partida” que generó mi silencio….porque en definitiva, lo importante, para mí, es estar nuevamente aquí, y cuando digo aquí no refiero solamente al blog…Lo importante entonces, es regresar….

Y mirá qué cosa….Muchas cosas raras me pasaron en ese lapso…Aprendí, por ejemplo, a aceptar que no soy inmortal…descubrí que muchas manos quedan en este mundo que se extienden sin que lo pidas…que hay grises y negros que no había percibido, y que al irse, me dejaron una apreciación más generosa y humilde hacia los colores y un descubrimiento de redondeces y aristas que me habían pasado desapercibidas.

Regresar….

Aquí estoy….Gracias por esperarme…¿Continuamos transitando juntos un pedacito de este regreso?.....Total….recientenemosesenta…


martes, 12 de junio de 2007

Mas hilo en el carretel

El domingo10/06 reflexionábamos sobre los “pecadillos ocultos”, las vergüenzas de algunos pensamientos, acciones, actitudes, costumbres, que tememos no sean bien vistas por “la gente”, y ocultamos o exponemos con actitud desafiante, pero nunca con naturalidad.

Zumbando quedó en mi cabeza el tema, y busqué entre la gente conocida ejemplos que me llevaran a profundizar el tema de manera práctica…y se me ocurrieron varias cosas…

Empecemos por decir que nos sentimos bien cuando gustamos a los demás, y que con más o menos permeabilidad, todos somos lábiles a los elogios. Nos regocija el aprecio, el reconocimiento…y no pensamos, tal vez, o ni nos damos cuenta, que esto puede tener un precio: la libertad.

No es malo querer que nos quieran…el amor en todas sus manifestaciones es, o debiera ser, el motor del mundo humano y me alegro de ello. Pues en el amor (un buen amor) sólo cosas buenas pueden gestarse.

Pero a veces, ganar esa buena opinión implica comportarse de determinado modo que significa que “los otros” nos aprueben.

Cuando ser aprobado significa tener que preocuparnos por cómo decir lo que decimos, vivir con las reglas, valores e ideas de lo correcto o incorrecto según parámetros de los demás, cuando vivimos preocupados por generar una buena impresión, somos más fáciles de manipular, sufrimos un enorme desgaste emocional, y podemos allegar sentirnos avergonzados e incómodos por la distancia entre nuestros pensamientos,gustos o actitudes, y lo que esperan de nosotros.

¿Tan esencial debe ser una opinión favorable de todos?.

¿Por qué mejor, y más sano, no decidimos que somos cada uno de nosotros mismos la única persona que tiene el derecho de aprobarnos o censurarnos?

Querer la aprobación de los demás nos hace dependientes e hipócritas.

Tampoco es cuestión de regodearse y desafiar con las diferencias. Aceptemos que son libres de pensar como deseen de nosotros, y nosotros, libres de serlo, sin presiones internas alimentadas por presiones externas que nosotros mismos hemos tejido con el hilo de la baja autoestima.

En esta vida, creo, habrá que aceptar que algunos nos condenen o desaprueban, y que otros no. Pero no podemos dividirnos esquizofrénicamente, para satisfacer a todos….menos a nosotros mismos-

Es difícil para nuestra generación, ya sé….el prejuicio, la culpa, el pecado del ocio, son cosas con las que fuimos acunados con mucho amor, por lo tanto, sin responsabilidad para nuestro mayores.

Es hora de que tomemos nuestras propias riendas, seamos como somos y como nos hace bien ser. No hay nada más gratificante que mirar nuestra propia cara en el espejo y no avergonzarnos de vernos…

¿no les parece?

Si les gusta profundizar el tema, le sugiero que lean “ Máxima autoestima” de Jerry Minchinton. Editorial Sirio. Lo encontrarán en Upssala, una cálida y bien surtida librería con culta y atentísima gente (el dueño y las chicas) ubicada en la calle Rolando 277 de nuestro Bariloche.

domingo, 10 de junio de 2007

Pecados ocultos

Todas las familias guardan esqueletos en el ropero. Cada persona se avergüenza, ocultando debidamente, algunas costumbres, historias, gustos, fetichismos, creencias, que el resto de la sociedad condena, critica, o cuanto menos, le resultan curiosas…

Los antepasados son los que han sido descubiertos, por lo menos en la intimidad familiar, a cierta edad de los chicos. Estoy hablando de mi época, ya que hoy los chicos y los jóvenes ignoran a los pobres ancestros , sin pensar cuánto peso y mandato dejan en cada uno de nosotros , aunque no dejen escudos heráldicos, o leguas de campo…(al decir de Borges en uno de sus poemas “desde Adán”).

Una tía recién venida de España a quien Buenos Aires engulló y un porteño sedujo y embarazó por lo tanto tuvo hijos de soltera y luego de casada (con otro)….

Un abuelo que cortó orejas de “salvajes” en el sur (ganando con ello algunos dineritos, pues así fue la Conquista del Desierto)….

Un primo que dijo "hasta luego, salgo a comprar cigarros" y nunca regresó, descubriéndose años más tarde, cuando él falleció, que además de una sufrida esposa con 9 chiquitos, tenía dos mujeres más con 9 cada una (¿cábala?)

Pero también hay otras “vergüencitas” propias que nos incomodan y evitamos mostrar, o que cuando las confesamos, lo hacemos con determinación desafiante.

Otras, están tan incorporadas a nosotros y no nos damos cuenta que nos acompañan permanentemente.

Empiezo por mí: Me apasionan la fórmula 1 y el rally…es un placer y un derrame de adrenalina ver a esos bólidos tomar las curvas en los bellísimos e intrincados circuitos, o levantar una polvareda rugiendo sus motores en los caminos cordobeses. Esta confesión ha causado risa, miradas de reojo, incredulidad y aún gestos de sorprendido aspaviento…

Tengo una amiga que busca esos plásticos con globitos de aire que amortiguan los envíos de cosas frágiles, y una vez con ellos, destruye sistemáticamente cada globito y no descansa hasta que el aire de cada uno deja de emitir una queja.

Otra, acompaña sus ratos en la confitería con un cigarrillo (que ha pedido a alguna amiga fumadora), y lo “fuma” sin prender, utilizándolo con énfasis en sus charlas…y dejándolo olvidado, despreciado y deformado en un cenicero al partir (nunca fumó a su pobre lazarillo).

Una señora que conozco con las manos entrelazadas, juega con sus pulgares para la izquierda y la derecha, mientras la charla se desovilla plácida y entretenida.

Una más, que fue descubierta por un recepcionista de hotel delante de sus compañeras de viaje, al cobrarle el dinero extra correpondiente por su vergonzante muy bien escondido gusto de ver películas ponográficas y canales para adultos.

Creo que todas estas, son pequeñísimas compulsiones, hábitos, gustos o costumbres que vaya uno a saber por qué evitamos mencionar…Tal vez sea que no nos hemos asumido, quizá, el origen está dado por una condena adulta cuando éramos chicos…en una de esas, pensamos que nos quita “lustre”…

Aceptémonos como somos, amigos…es la suma de nuestros más y nuestros menos, la que nos hacen como somos…disfrutemos de nuestros gustos y pequeños amaneramientos…hagámoslos parte de nuestra vida reconociéndolos e incorporándolos , “blanqueándolos” como propios… dejemos el ropero abierto para que salgan a danzar nuestros esqueletos personales una danza de libertad y aceptación. Seguramente nos sentiremos mejor luego de haberlo hecho.

martes, 5 de junio de 2007

¿Qué ramitas quebradas se echan al fuego?

Ayer, en la localidad de Maschwitz, provincia de Buenos Aires, una escuela apareció casi totalmente destruída por el fuego.

Estos hechos se repiten con demasiado asidua periodicidad en la zona, y se habla de “adolescentes pirómanos” como responsables de los hechos.

La tristeza de los docentes que fueron entrevistados era enorme, me conmovió más que la indignación de algunos otros.

Sentir como propia la Escuela habla de ideales de servicio, de sentimientos de pertenencia, actitudes éstas cada vez menos frecuentes en esta profesión.

Pero más allá de la congoja y la impotencia, la pregunta que ronda en mi mente es ¿tanto mal hemos hecho como escuela, como sociedad, para colaborar aunque sea con el pecado de omisión, en crear y criar, educar y formar (o de-formar)a estos chicos con resentimientos tan fuertes?

¿Qué esconde el alma oscura de quienes probablemente transitaron esas aulas?.¿Recibieron cariño, comprensión, apoyo que les permitiera tener objetivos de crecimiento? ¿Sintieron la mano cálida de los padres y educadores preocupados por valorizarlos aunque sea una sola vez?, ¿Se intentó generar en ellos respeto, a través del respeto , autovaloración a través de estímulos?.

O ¿es imposible cambiar los impulsos generados en un niño por hogares deshechos, carenciados, indiferentes, sobrepasados por la pobreza?

¿Brinda la escuela, además de la instrumentación básica, un cariño y preocupación palpables y contenedores para esas plantitas en crecimiento, azotadas por la miseria, enquistados en la delincuencia de sus mayores?

La sociedad se preocupa de la inseguridad…y quizá no piensa que ella misma la produce…Que es la primera y última responsable.

Mientras tanto, chicos potencialmente últiles, originalmente creativos, llenos de esperanzas al principio, empecinados en no resignarse, utilizan medios terribles, agresivos, detestables, para pedir socorro y hacerse visibles de manera inadecuada y sorda, generando un submundo del que nunca podrán salir solos.

En tanto cada chiquito se siente una sombra, no una persona, reciba indiferencia, y no afecto, rechazo y no ayuda, nada será posible. Cuando se es casi adulto, es tarde para volver a empezar , pues esa vida ya está teñida de odio y deseos de venganza.-

Quizá a algunos les resulte “naif” la postura, pero no se me ocurre otra cosa, para empezar a cambiar, y creo que es algo que cada uno de nosotros podemos hacer….

jueves, 31 de mayo de 2007

Una receta para probar

De todas las labores domésticas, amo la cocina…y me place profundamente preparar comidas para un grupo de gente…

Creo, además, que soy buena cocinera, cosa que no es mi mérito. ¿Se fijaron ustedes qué bien hacemos las cosas que nos gusta hacer?

Desde el ingreso a la cocina, ya decidido el menú, tengo un sentimiento de entusiasta anticipación, tal como debe sentir (perdone Dr. la comparación) un cirujano que se calza los guantes y entra al quirófano.

Pero en mi cocina el momento es más grato. Aromas deliciosos, algunos llenos de recuerdos que me llevan a la infancia, color en las mezclas, textura en cada corte, la queja risueña de una fritura…Una fiesta para los sentidos.

Pero esta receta, amigos, nada tiene que ver con probar con fruición un bocadito para luego salpimentarlo adecuadamente…

Es la resultante de una mañana perdida en trámites…

¿Han visto ustedes lo difícil que resulta hablar con la gente que a uno lo atiende, lograr primero que salude; luego, que sonría; tras ello, que deje la taza de café y se olvide de mirar el reloj mientras saca la cuenta del tiempo que le falta para huir de su trabajo hasta el día siguiente; por fin, rogar a todos los santos arcángeles, serafines y querubines, que entienda lo que Ud solicita con todo derecho, y cruzando los dedos mientras tanto, para que no la derive a otra mesa u otra repartición en la que deberá penar del mismo modo hasta que llegue nuevamente al mismo punto…

Bueno…esa fue la experiencia, y no tengo dudas que alguna vez lo han vivido.

Mientras regresaba a casa, “reciclándome” con la vista puesta en el lago y las montañas teñidas de dorado por los rayos de un sol tímido que pugnaba por elevar la temperatura, me puse a pensar en la receta ideal de una ensalada para evitar vivir estas cosas…se la paso…

-Mezclar en un bowl tres cucharadas de la minuciosa organización de un alemán adulto...

-Agregar la misma cantidad de la exquisita cortesía oriental ( extraída de adultos y ancianos), de la alegría y el gracejo de los españoles; de la creatividad de un argentino; del sentido de urgencia y el respeto por la norma y la ley de un estadounidense; del inimitable poder de contagio de sonrisas de un caribeño; del sentido del tiempo justo y la aparente serenidad de un inglés; de la seducción de un francés, y de la persistencia silenciosa de un israelí.

-Revolver todo agregando una pizca de la sal de brasileros; la ralladura de un cuarto del bajo perfil de un Sudanés y otro cuarto de la vida lograda de un canadiense con una pizca de la pasión de un italiano.

Yo creo, (como artículo de fe, no en dubitativo), que sería ideal, con el resultado….volver a hacer un trámite.

Y conste, a ustedes que me leen, que no he pensado todavía cuál sería la receta del postre eligiendo cualidades para el aspecto físico...Con tan amplia provisión de ingredientes….sería el sueño de cualquier mujer que se precie de serlo...



miércoles, 16 de mayo de 2007

¿Amor a nuestra edad?...

Marita, la soltera impenitente del grupo, amante de las ciencias exactas, química y otras yerbas (puajjj!!!!), la del secreto de su creencia a ojos cerrados sobre la “verdad” de tarotistas, videntes y astrólogos, me llamó tarde anoche, temblorosa como una paloma torcaza enredada en una zarza

Hasta su voz, habitualmente serena, un poco grave, bastante sensual, tenía un filo de pánico….

En un minuto, un torbellino de ideas malas se cruzó por mi mente ¿robo? ¿violación?¿descubrieron su secreto en la Universidad en donde da clases?...

Bueno, la verdad, tuve que tranquilizarla para que pudiera contarme.

Y ruborosa y temerosa a la vez, Marita me habló de amor…

¡¡¡¡Marita enamorada!!!! Un alegre golpeteo de anticipación chocó violentamente con los miedos de mi amiga…la inconquistable, el bastión de la soltería, cuidadosamente abroquelado luego de dos grandes desilusiones a los 30……

-Me siento ridícula, me decía…¿Cómo puedo ser tan chiquilina y enamorarme de un hombre con quien me encontré casualmente la primera vez en la cola del Banco?...Yo no puedo creerlo. Una larga fila….media hora de charla….tres llamados telefónicos, dos salidas a tomar un café….¿a esta altura?....

(Y fue larga la charla, y la reflexión posterior, y largo, firme y esperanzado el anhelo de Marita por escuchar justamente lo que necesitaba oir)

No, Marita, esto que pienso es para vos hoy, y para muchas mujeres u hombres mañana, pasado, algún día….Y escuchame...

Bien, dije con recuerdo del dedo en ristre de la ausente tía...

-¿Quién ha probado científicamente que el amor es para los jóvenes únicamente?

- ¿Por qué creer que cuando la piel se marchita y las caderas se engrosan, se arruga “el bigote” y reniegan las articulaciones luego de una acelerada caminata, paralelamente el corazón no late, las fantasías se mueren, los deseos están narcotizados y no necesitamos amar y ser amados?...

Muchas mujeres de nuestra edad dicen, como disculpándose: me gustaría tener “un compañero”…No lo disfrace, amiga…Ud desea palpitar y emocionarse, quiere que la mimen y disfrutaría sin dudarlo de un momento de pasión…pero tal vez le avergüenza decirlo por que son temas prohibidos a nuestra edad, resultan ridículos en su boca si el interlocutor es joven y hasta sus pares le mirarían de costado de modo condenatorio (¿o envidiosamente hipócrita?)

Marita, al concluir la conversación, se escuchaba 20 años más joven, sólo por el simple hecho de que no la hubiese condenado…

Le recordé al despedirnos una canción de Alberto Cortéz que habla de el amor de unos abuelos, criticados por el pueblo en que vivían, y sobre todo, le recordé “No sabemos cuánto nos queda, Marita…pero sí sabemos que es menos de lo que hemos vivido…Si este amor te da un día, dos, tres, un mes de felicidad….bien vale que lo vivas….

Y al colgar, recordé una de mis frases favoritas “Vive mejor, quien con mayor riesgo se entrega”, y me fui a la cama , acunando la historia recién comenzada de Marita, y con el deseo apenas confesado para mí misma, de poder vivir algo similar: volver a amar...

¡Adelante corazón! le susurré al mío....no te niegues a aceptar la posibilidad...¿cuántas heridas más estás dispuesto a soportar?...pues no serán más profundas que las cicatrices que ya tenemos, y casi dormida, no sé si dije o pensé...

¿Existe algo más hermoso en este mundo?

lunes, 7 de mayo de 2007

De mayor a menor

¡Soy una persona mayor!!! Constantemente se critica a las personas mayores por no adaptarse al mundo moderno.
Sin embargo, nosotros nos responsabilizamos por todo lo que hemos hecho y no culpamos a nadie por ello.

Nos gustaría señalar ,a pesar de haber llevado el pelo largo, de haber realizado una revolución sexual,
de habernos rebelado contra los llamados valores tradicionales y de haber bailado con Los Beatles y Ray Conniff, nos hemos hecho cargo de esta “revolución”

NO fuimos nosotros los que eliminamos:

La melodía de la música,
El talento y el ingenio de las creaciones artísticas,

La buena voz a la hora de cantar,
El orgullo por nuestra apariencia exterior,
La cortesía al conducir,
El romance en las relaciones amorosas,
El compromiso de la pareja,
La responsabilidad de la paternidad,

La unión de la familia,
El aprendizaje y gusto por la cultura,
El sentimiento de patriotismo,
El rechazo a la vulgaridad,

NO fuimos nosotros los que eliminamos:

La prudencia a la hora de gastar,
La ambición por lograr ser alguien en la vida
Ni tampoco sacamos a Dios del gobierno, de las escuelas y de nuestra vida.
La escena de la Navidad de las escuelas y ciudades,
El comportamiento intelectual,
El refinamiento del lenguaje,
La dedicación a la literatura,

Y por supuesto que no somos los que eliminamos, la paciencia y la tolerancia de nuestras relaciones personales ni de nuestras interacciones con los demás.

¡En efecto, ya soy una persona mayor! pero todavía puedo animar una fiesta incluso si sólo resisto hasta las 9 pm.
Todavía puedo abrir frascos con tapas a prueba de niños aunque tenga que usar un martillo.
Todavía me acuerdo de llegar a mi casa...aunque deba llevar un mapa conmigo.
Todavía duermo como un bebé en las noches... aunque al otro día el cuerpo demore en permitir que me levante.

En efecto, soy una persona mayor. Pero……

Todavía soy muy bueno contando historias...aunque las repita varias veces.
No creas que me he vuelto peleador, cascarrabias ni intransigente…

Simplemente que tengo edad para decir que hay cosas que ya no me gustan…
Ya no me gusta la congestión de tráfico, ni las muchedumbres, ni la música alta, ni los niños gritones, ni los perros que ladran,ni los políticos, ni tantas otras cosas que ahora no recuerdo.

¡Sólo deseo seguir disfrutando de mi vida con viejos amigos y seguir bailando con Los Beatles y Ray Conniff!.

…………………………

Amanda me envió esto, esta mañana. Me comenta en su correo que lee este blog, pero que no se anima a hacer comentarios.Y que tampoco maneja personalmente la compu, pero que su nieta de diez años insiste en “actualizarla” y por ahora, le escribe los mensajes y “la pasea” por internet.

-Abuela-le dijo- cuando estés muy interesada en todo esto, te voy a dejar sola y ahí, sintiendo la necesidad, vas a animarte…

Qué hermosa nieta tenés Amanda!!!!....Y si bien tengo que decirte que comparto en algunos aspectos lo que me has enviado, ( por algo andamos cerca con las edades), hay otras cosas hermosas que tienen los chicos de hoy que tal vez nosotros no nos hubiéramos animado a hacer a esa edad…

Me imagino presionando cariñosamente a mi abuela para que se sentara en la máquina de escribir….y se elevan mis comisuras por que sé cuál hubiera sido su reacción, mientras amasaba los pastelitos que harían más deliciosa nuestra merienda…..

“A mí dejame de esas pavadas, nena, que tengo mucho que hacer” ,“andá a jugar con los primos al patio y dejanos a los mayores hablar cosas de grandes”...

¿Ves qué suerte tenemos, Amanda, al poder vivir las dos épocas?.

Permitime una idea: Aprovechá lo que nos dio nuestra generación y disfrutá de la música, la pintura, el arte, la cordialidad y la delicadeza de ese tiempo…y también valorá y disfrutá la espontaneidad, honesta crudeza, sincera oposición que tienen los chicos de hoy….

En una de esas….pudiendo digerir el “mix”, nos mantenemos jóvenes de “aquí”, como decía Tía Sonia mientras se golpeaba la cabeza con el índice, y nos contaba de su nuevo amor, descubierto en la verdulería…

martes, 24 de abril de 2007

Esta mañana me encontré como de 90….es que a veces, como por ósmosis, el espíritu recoge toda la basura ambulante: el maltrato de algunas vendedoras, el incumplimiento lleno de vanas promesas del plomero (tía Sonia :¿cómo podías enamorarte de TODOS los hombres?), el permanente enojo de varios conductores, fastidiados porque otro de sus congéneres se animó a conducir por la misma calle a la misma hora, el precio de las verduras….en fin, que para gratificarme, llamé por teléfono a dos o tres amigas, que me desconsolaron con sus ayes….por lo que me compré dos tortitas negras, y con el mate en la mano, me puse a mirar el lago y las montañas.

Después pensé….Sarah Bernarhdt tenía 60 años cuando estrenó la película "Pelléas", Glenn Close tiene sesenta años .Claudia Cardinale, casi,casi…..¿Qué hacen ellas que no pueda hacer yo? (típico comentario de tía Lucía ).

Mis ojos pasaron de las montañas al espejo, busqué rápidamente la crema de limpieza, y con suavidad, como me enseñaron, de abajo hacia arriba, fui “pelando” cada una de las malas ondas recibidas, pues no quería “reenviarlas”….Poco a poco, a partir del masaje llegó la calma…y detrás de ella, una sucesión de buenas cosas que me ha regalado la vida y que a veces no recuerdo valorar.

Entonces, con algo ancestral de las mujeres walquirias, me preparé para los próximos mandados con la fiera certeza de que sería tan simpática, amable y grata para cualquiera con quien tuviera que intercambiar una palabra, que arrancaría a esa persona una sonrisa, un gracias, un cómo le va, un que tenga buen día…..

Y recién llego, con bolsas y una enorme sensación de triunfo, porque sin ser Claudia Cardinale, o Glen Close, o la divina Sarah…puse un pequeñísimo, inobservable pero gratificante granito de arena para mejorar el ánimo de la gente, y ¿saben ustedes?....me siento muy bien.