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viernes, 21 de marzo de 2008

Cómo las tradiciones y las leyendas se mezclan en sus orígenes…

La tradición de los “huevos de Pascua”


El origen de esta costumbre viene de los antiguos egipcios, quienes acostumbraban regalarse en ocasiones especiales, huevos decorados por ellos mismos. Los decoraban con pinturas que sacaban de las plantas y el mejor regalo era el huevo que estuviera mejor pintado. Ellos los ponían como adornos en sus casas.


Cuando Jesús se fue al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección de Jesús.

Uno de estos primeros cristianos, se acordó un día de Pascua, de lo que hacían los egipcios y se le ocurrió pintar los huevos que iba a regalar. A los demás cristianos les encantó la idea y la imitaron. Desde entonces, se regalan huevos de colores en Pascua para recordar que Jesús resucitó.
Poco a poco, otros cristianos tuvieron nuevas ideas, como hacer huevos de chocolate y de dulce para regalar en Pascua. Son esos los que regalamos hoy en día.

Leyenda del “conejo de Pascua”

El origen de esta leyenda se remonta a las fiestas anglosajonas pre-cristianas, cuando

el conejo era el símbolo de la fertilidad asociado a la diosa Eastre, a quien se le dedicaba el mes de abril. Progresivamente, se fue incluyendo esta imagen a la Semana Santa y, a partir del siglo XIX, se empezaron a fabricar los muñecos de chocolate y azúcar en Alemania, esto dio orígen también a una curiosa leyenda que cuenta que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, dentro de la cueva había un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.


El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.

Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca!

El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.

Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo.

Desde entonces, cuenta la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

martes, 18 de marzo de 2008

Mas humanas que lo que creíamos

Tengo una mamá muy sabia….camina con estoicismo transitando la realidad del siglo XXI, a los 92 años de plena salud, flexibilidad intelectual, enormes tristezas, risa fácil y proyectos de vida a realizar a futuro (¿¿¿!!!). Lectora voraz, ama la música, disfruta de la charla inteligente, aun prueba recetas nuevas y pelea por ser útil.
Ultimamente, está más ácida en su opinión sobre el mundo, en algunos juicios que temo sean augurios probables sobre las generaciones que nos proceden. Acepta los adelantos como evolución parcial, y el egoísmo, la violencia, la corrupción como muestra inequívoca de involución. Más de una vez, admira a los animales, poniéndoles, con innegable humor, por encima de la escala zoológica que la ciencia acepta.
Al encontrar este artículo, no pude menos que pensar en ella….y además de invitarla a leerlo, con Ustedes lo comparto, tal como hizo mi prima Adriana que algo de hormigas conoce…
Yo, resignada, (
pero no entregada) levanto mis brazos al cielo para rechazar otra desilusión….Señoras hormigas….¿en Ustedes tampoco se puede creer?

Señores políticos….¿Cuándo se metieron a adoctrinar hormigueros?...

Estudio dice que colonias de hormigas no son modelos de cooperación, sino de corrupción y egoísmo.

La hormigas son conocidas por su capacidad para trabajar en grupo y alabadas en todo tipo de fábulas por "poner" el bien común por delante del individual.Sin embargo, una nueva investigación revela que sus colonias son un semillero para desarrollar comportamientos egoístas y corruptos, lo cual las hace muy similares a los seres humanos.Y parece que todo se debe a la familia real, específicamente a las hormigas machos que llevan el llamado gen "real".Los científicos descubrieron que algunos machos pasan el gen selectivamente para asegurarse que sus descendientes se conviertan en reinas reproductoras y no simples obreras.El estudio, publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos (Anales de la Academia Nacional de las Ciencias), utilizó las huellas de ADN recogidas en cinco colonias de hormigas forrajeras.Sus conclusiones revelaron que las oportunidades de una larva de llegar a ser reina dependían, en gran parte, de quién era el padre.Ventaja injusta . Previamente, los científicos se habían mostrado firmes al señalar que la especie de hormiga objeto del estudio era un modelo de democracia y de cooperación social.Se creía que la nutrición era el secreto de la "realeza". A algunas larvas se le deban ciertos alimentos, que permitían su desarrollo hasta convertirse en reinas.Sin embargo, ahora parece que las hormigas que reciben el gen real tienen una ventaja injusta sobre las demás.El doctor Bill Hughes, investigador de la Universidad de Leeds, del Reino Unido, tuvo a su cargo la investigación."El principio central de las sociedades de carácter social es que sean igualitarias", dijo a la BBC."Hemos encontrado que no es siempre es el caso y que algunos machos están haciendo trampa. Hay una influencia genética sobre la realeza".Corrupción en el reino. Las líneas genéticas son raras en cada colonia, algo que ha llevado a pensar a los científicos que astutamente las hormigas diseminan su esperma en distintas colonias para que no se note la ventaja injusta que le dan a sus descendientes.Si demasiadas larvas se convierten en reinas, el desequilibrio podría ser descubierto por las hormigas trabajadoras "comunitarias", que quizás podrían ponerse en contra de sus dirigentes."Cuando uno estudia insectos sociales como las hormigas y la abejas", señala el doctor Hughes, "es el aspecto cooperativo de su sociedad lo que primero se destaca"."Sin embargo, cuando se observa más profundamente se puede ver que hay un conflicto y hay una trampa, y obviamente las sociedades humanas son también un ejemplo primordial de esto"."Se creía que las hormigas eran una excepción, pero nuestro análisis genético mostró que su sociedad la corrupción es endémica y es, además, corrupción real".

BBC Mundo.com

jueves, 10 de mayo de 2007

A partir de la pasión de leer


Me apasiona leer. Si tuviera dinero en cantidades importantes, disfrutaría mucho más de dos cosas que amo: leer y viajar, o viajar y leer, creo que están a la par en mis preferencias.

Empiezo con los libros, ya hablaremos de viajes, si ustedes quieren…

Mi hija me dice que mi biblioteca es el propio ejemplo de una geminiana. Si ustedes la recorren, encuentran libros sobre arte, decoración; bordado en tapiz y labores en general; novelas históricas, best sellers;didáctica, pedagogía y psicología; astrología, historia de la música, autoayuda; clásicos; teatro, poesía, cine; filosofía; geografía, computación, cocina, y podría agregar algunos tópicos más.

Y entonces, apretujados por la falta de estantes, duermen juntos en quien sabe qué orgía misteriosa Anatole France con Danielle Steel; Tales y San Agustín (con perdón) Clancy con el Dr Michaux, Eric María Remarque con Piaget, y miran asombrados desde arriba o abajo (según la colocación caprichosa que tiene que ver con la altura del estante) Forsyth con Montessori, Cabot y Kalh (justamente autores de Relaciones Humanas (¿¿!!)

Avergonzados de estar cerca de tanta mezcla y uniones cuasi perversas, el Antiguo y Nuevo Testamento cierra los ojos ante Jackie Collins, y se avergüenza de la Antropología de Cassirer y de Sara Gallardo con sus galgos…o Borges mira con ojos ciegos y actitud despectiva a Ken Follet…. y así podría seguir durante un rato.

Basta que una amiga me diga ¿Leíste….? Para que me pique el bichito por saber de qué se trata.

Nunca he dejado un libro sin concluir, aunque me parezca horrible. Luego de haberlo leído, diré que no me gusta, pero siempre leo la palabra fin antes de bajarle ominosamente el pulgar.

No me considero culta…soy solamente una persona curiosa….ya que, entre otras cosas, detesto con cordialidad, asombro, respeto y total resistencia a la química, matemática y física , que aprobé debidamente cada año del secundario sin llevarme a examen, sólo porque eran las obligaciones morales de la época.

Adoro leer hasta la madrugada, y más de una vez, he apagado la luz pensando en el madrugón del día siguiente, y he vuelto a encenderla para leer otra horita más, alegremente sacada al descanso, por la que pagaré al día siguiente con estoicismo (“Calavera no chilla” hubiera sermoneado Tía Jovita)

Esa inclinación por la lectura no nació de casualidad. Vengo de una familia de lectores. Y desde pequeñitas (hablo de tres años en adelante), un rato previo a la “hora de apagar la luz”, mi madre nos leía historias. Corazón, La Cabaña del Tío Tom, y otros cuentos (poca imagen y mucha letra, típico de aquel entonces). Y recuerdo que, ya adolescente, cuando mi padre gritaba desde el otro cuarto “basta de lectura y a dormir”, le obedecíamos a medias, porque leíamos debajo de las sábanas con una linterna por un rato más.

Cuando mis hijas eran pequeñas, repetí la costumbre, a pesar de trabajar fuera de casa. Y sin dudas pude comprobar que la costumbre creaba en ellas una enorme apetencia por descrifrar tempranamente los signos que daban origen a los cuentos: la palabra, las letras…

Sé que es difícil hoy. La TV ha ganado su espacio y se habla de la generación del zapping. La imagen gana a la palabra y ésta pierde valor, presencia y calidad a pasos agigantados y sin defenderse fieramente…

Pero creo (y quiero) que no desaparezca el libro, que no se olvide el contacto íntimo y personal que se establece entre el lector y la historia, que se pueda seguir gozando de las cosas bien dichas, que se enriquezca el lenguaje y se mejore la ortografía de modo inadvertido y gozoso…

En estos casos, me alegro de vivir los sesenta….

No puedo leer un libro de la compu si antes no lo imprimo, por lo tanto, ya no lo leo de la compu, aunque la considero valiosa, útil y hasta creo que me he hecho dependiente de ella en muchos aspectos…

Prefiero no ver películas hechas a partir de libros que ya he leído, pues nunca me gustan más o igual que lo que el libro, mi imaginación y mi mente crearon juntos al estar en contacto

Y como no puedo con mi genio, le paso un dato y le cuento que cuando descubrí la saga de Jean M. Auel, enloquecí a dos o tres libreros hasta que me consiguieron todos los tomos … se los recomiendo…