viernes, 29 de junio de 2007

Enojo

¿Saben por casualidad lo mala que soy cuando estoy enojada?....Pero antes de juzgarme, pregunten qué me enoja….

Me enojan las “avivadas” aprovechándose de la gente gentil, con cierta inocencia (que no quiere decir tonta)…

Me enoja el engaño dirigido arteramente a los sentimientos para sacar cualquier ventaja…

Me enoja la imposibilidad de una actitud frontal que termina con expectativas emocionales, laborales, románticas, en la hora y tiempo justos para que nadie salga herido….

Me enojan las injusticias, los permanentes olvidos que indican indiferencia; las marchas sin explicaciones, las explicaciones que son excusas…

La violencia con los grandes y los niños, el uso de la fuerza ante la ausencia de la razón, la venganza, la mentira con el fallido intento de suavizar verdades que duelen (por que duelen algunas verdades)…

Me duele la inequívoca mediocridad de quien “aplasta a su otro” para parecer más “alto”….

Me enoja la prescindencia de los pequeños en conversaciones inadecuadas para sus oídos, un televisor prendido con un programa para adultos, que entretiene a los chicos mientras mamá llama por teléfono…

Me duele que los niños sufran….y en esos momento, me enojo mucho …Pero cuando las acciones en su contra hacen que se los aleje de sus padres, que destruyan su vida en un minuto, que sus mentes se cobijen en la oscuridad para evitar los recuerdos dolorosos, es tal la impotencia que me doy cuenta de que nunca nadie puede estar seguro de su propio límite en una situación que afecte a quienes ama. No tengo certeza de hasta dónde podría yo llegar si eso le sucediera a alguien amado.

Hace dos o tres días estoy recibiendo, (y más de uno de Ustedes seguramente también), el informe y foto de un secuestro de una criatura en una playa al norte de Sao Paulo….Un angelito rubio que lo mira a uno ajena a todo lo que sucede y quien sabe qué cosas está viviendo.

Una amiga se preguntaba ¿Será cierto?....

Pues tanto si ella tiene razón y es un cuento interesado, o como si es cierto ese grito de dolor de los padres utilizando la red en busca de una mano para poder seguir viviendo, quiero decirles:

Me molesta ser parte de ESE género humano, parte que no tengo dudas….quedó incompleta, bastante atrás, en la etapa de la evolución.

Rechazo con profundo desprecio a quien usa la vida ajena para su propio provecho, ajeno a los sentimientos de otros.

Y seguramente no soy una mosca blanca en ese tema…Me pregunto, ante cada una de estas noticias qué podemos hacer las personas que queremos creer en la instituciones como sostén, amparo, garantía de una sociedad, y nos negamos a usar la fuerza propia …Me cuestiono respecto de la educación distante, temerosa, indiferente, poco sensible que los padres se ven obligados a brindar a sus hijos para evitarles malos ratos

¿No creen que va siendo hora de que nos pongamos a pensar en estos temitas?


lunes, 25 de junio de 2007

Crisis y... nada mas


Para ver el artículo hagan click en el título:

ESTRATEGIAS PARA SOBRELLEVAR LA CRISIS DE LA MEDIANA EDAD

Por Tesy De Biase
Para LA NACION
Publicado en la Edición impresa/ Sábado 23 de junio de 2007

. . . . .Mi sobrina me envió el artículo. (Si pudiera, la dibujaría como un gnomo, un elfo, esos personajes que pasan al lado de uno y tiran un polvillo que nos sacude, confronta, contiene, justo en el momento y medida que los necesitamos. Yo los imagino así, porque nunca los ví ni creo demasiado en su existencia, cuyo origen es céltico, especialmente irlandés….y ya sabemos que los irlandeses aman la cerveza y el whisky…)

Pocas veces agrega opiniones a sus envíos, pareciera que una de las misiones en su vida es la de hacerme decir a mí, ya que me embarcó en esto de los blogs y le agregó un motivo más a mis amadas trasnochadas solitarias y plenas.….Pues bien….aquí vamos.

Como todavía estoy digiriendo de a tres (excesivamente ambicioso) técnicas terapeuticas que se oponen al psicoanálisis, y aún no he deglutido el libro que les aconsejé el otro día (esa costumbre mía de ir y volver, a veces, para cerrar un pensamiento), me niego hoy a ponerme intelectual. Voy de lleno, sobrina querida, a corazón abierto, el mentón arriba y a hablar sin andamios mentales, directo desde el alma al alma lo que pienso y siento….

Hoy por hoy, como me siento, modifico definitivamente el título del artículo que dice “ Estrategias para sobrellevar las crisis de la mediana edad”y le quitaría “de la mediana edad”.

¿Por qué?. Algunas razones:

-Me resisto a “pertenecer al nicho de “….”formar parte del grupo de”…Las crisis que pueda yo vivir a la mediana edad son absolutamente diferentes en una persona que, teniendo mis años, presenta un perfil socioeconómico-cultural muy por arriba o muy por abajo; necesita o no trabajar para comer; detesta o ama lo que hace, vive sola o acompañada, tiene hijos o no, nietos o no, familia lejana o cercana….Cada una de estas cosas podrá ponerme en medio de una crisis que deberé resolver según las variables que me llevan a la misma y las armas que a lo largo de mi lucha contra las crisis estén en la bolsa de mis experiencias.

-Crisis (recuerden el viejo dicho: oportunidad-crecimiento) que harán en mi mayor o menor mella (positiva o negativa) según de qué modo la acepte, la pelee, si es que se genera en mí algo que me conmueva…La vida me enseñó a valorar las crisis y a convivir con ellas, buscándoles el lado bueno

-El artículo habla de la paradoja de los cuarenta…Toda la vida hay paradojas, porque ella en sí misma lo es…Uno transita entre paradojas, algunas evidentes y otras disfrazadas…

-Tampoco estoy de acuerdo con que es momento de hacerse un mapa emocional….cada día, cada golpe, cada alegría de la vida, cada realización propia o de aquellos que nos son propios, es un accidente geográfico valioso que señala nuestro transitar y el de los nuestros, hitos, señales y desvíos de nuestro propio camino.

Así como Maruja vive el romance tórrido de una adolescente recién iniciada y sus ojos son jóvenes y su sonrisa le cae como fruta madura a cada instante, Renata confronta su propia realidad ante la partida de su hija con los deseos subconcientes de estar a su lado en la oscura protección de la muerte….Bárbara la niega como posible y la ve lejana, ajena….Marita, con su hipocondría ha tenido una actitud ladina: la incorpora como amiga….convive con ella, según manifiesta, con sus achaques y problemas….(pero intuyo que es una forma de exorcisarla y de hacerle una reverencia servil).Todas estarian incluídas en el nicho de la mediana edad….no encuentro cosas en comun en este momento de sus vidas.

O sea que, querida…creo que a cualquier edad, hay que poner el pecho y tener objetivos….creo que la vejez existe, y que decir que es un estado mental o un sentimiento es desoir el crujido de las articulaciones, negar el incremento de la fatiga. Creo que el cómo la aceptamos, cómo la vivimos, qué le pedimos y sobre todo qué le valoramos a esta etapa de la vida, nos hace más fácil un camino de ida que iniciamos al nacer….

No amo la vejez…tanto que ni siquiera he encontrado su fecha de inicio, pues justo cuando estoy llegando a la que me había convencido era la aproximada, me veo tan igual a ayer, tan curiosa y apetente, tan anhelante por todo lo nuevo , tan aventurera, que esperaré para aceptarme vieja….

Pero tampoco la niego. Existe, está, viene, (desde el primer día que te asomás a la vida), te compaña, te enlentence,te puede o no dar sabiduría, te recuerda la ley de gravedad y te hace lamentarla en el espejo.

Por sobre todo, creo además que hay una edad del alma para cada ser humano, que dificulta desde el afuera detectar la edad cronológica, una edad difícil de enmarcar, definir, estudiar en congresos….Conozco venerables ancianas con el alma joven como la de una niña….y alguna alma vieja aprisionada en cuerpos esbeltos y firmes…..

No sé si mi alma es joven o vieja, si es bueno o malo que sea joven o vieja….

Sí quiero sentirme cómoda con mi propia alma, y sé que hago todo lo posible para ello.Sé que dejo que mi alma se enamore y llore, que ame la vida sin control ni autodefensa, que sueñe sin límites, que se enoje, que no tenga límites que se permita mimarse, y postergarse según ella lo desee. A veces, mi mente y mi cuerpo no coinciden con lo que vive mi alma, porque también la uso como bandera de esperanza….

Y tal vez la edad del alma es lo que importa, si una o dos lectoras del blog que manifestaron treinta y cuarenta años compartieron mis sentimientos de sesenta...

Gracias por el artículo enviado, elfo de almita vieja que me regaló la vida.



domingo, 24 de junio de 2007

Se lo tragó la tierra

Yo no soy científica… por lo tanto trato de poner alas a las cosas, para que, acompañadas de mi fantasía, lleguen a todos los que, como yo, no estamos preparados de entender “desde la lógica” y aun hoy, más o menos asiduamente, y más o menos calladamente, podamos gozar con la posibilidad de algo imposible….

Ustedes, como yo, habrán leído la noticia:

En sólo dos meses un lago de un kilómetro cuadrado y treinta metros de profundidad desapareció en la patagonia chilena.

Estaba ubicado, hasta marzo de este año, al costado occidental de los glaciares de
Campo de Hielo Sur, entre las regiones (provincias) de Aysén y Magallanes.

Estoy segura de que si estuviéramos en las antiguas Grecia y Roma, ya tendríamos algún Dios enojado, una hija casadera enamorada de un héroe….y alguien que toma venganza….

Pero estamos con la ciencia
y la tecnología; con Green Peace y el calentamiento del planeta.

Cometiendo pecado mortal con nuestro propio tiempo
atrevámonos a suponer…

¿Cuánto tiempo llevó al lago tomar esa decisión?...

¿Qué honda tristeza le acompañaba desde antaño?

¿Cuándo dejó de sentirse contenedor y contenido de sus compañeros montaña y glaciar, orilla y río?

¿Quién le susurró al oído que ya no era necesario?

¿Cuántas personas pasaron a su lado y no volvieron la cara para verlo, no se detuvieron para valorarlo?

¿Se habrá enamorado de aguas burbujeantes que los preregrinos le contaron que vivían al otro lado de las montañas, y que caían en cascadas cantarinas sin miedo a la muerte?

¿Estaba muuuyyy cansado, y nadie le preguntó por qué?

¿Ha decidido aparecer en otra parte, de golpe, sorpresivamente, para ser admirado y usado en una zona inhóspita y carente de aguas?

¿Extraña a los hombres de la tierra, primeros pobladores, respetuosos de la naturaleza?

¿Quiere pegar un ejemplar susto a la raza humana?

Y así podríamos seguir, ustedes y yo, inventando historias que seguramente se piensan que son para niños, pues cada vez más, lo que no se toca, se ve, se suma, se resta,se mensura…es dejado de lado….

Sin embargo yo sé, yo siento, que en alguna parte, alguien se atreverá a agregar dos o tres motivos más sin sentirse avergonzado/a y en tanto uno de ustedes lo haga….ya sumamos dos. Uno más uno = 2

Y eso sí es científico, real, palpable y por lo tanto, verdad sin discusión.

jueves, 21 de junio de 2007

Coff... cofff

Hola! quería decirles que no los he olvidado. Por el contrario, me siento en falta por mi propio abandono.

No sé cuántos años hace que no sufro una angina roja, con fiebre altísima que me hace ver enanitos verdes…adornada con una tos seca que hace que permanentemente piense en mi diafragma que se queja de ser subibaja nocturno…

Estamos todos igual en casa….de modo que mal de muchos…consuelo de…..

No tengo ganas de leer, ni de escribir, y cada cosa me lleva enorme cantidad de tiempo. Dejo todo para después y sólo me dedico a lo imprescindible que, creanmelo, es bastante….

Nos vemos en cuanto “saque la nariz a flote”. Agurrrrrrr!!!

domingo, 17 de junio de 2007

Mi papá

Lo recuerdo con el diario o un libro en sus manos finas de oficinista…

Su apetencia por saber era infinita.

Su mano rápida me enderezó más de una vez con una palmadita.

Defendía con pasión sus certidumbres y era generoso en exceso.

Lo sublevaban las injusticias.

Amaba a mi madre como el primer día, y era precursor del no machismo.

Apasionado, pesimista, Quijote , un niño a veces, conversador, transparente, ingenuo…

Detestaba el destornillador y el martillo, los quehaceres caseros, regar en un domingo.

Cantaba muy mal, pero cantaba…Era fiel amigo.

La vida se lo llevó un día y nunca le dije todo lo que lo amaba, pero está conmigo.

Germán…Si de allí me estás mirando y mi hija está contigo,

te dará el beso que te mando y dale de mi parte un mimo.



Foto de Rade Lukovic www.istockphoto.com/file_closeup/?id=2521868...

sábado, 16 de junio de 2007

¿Después del cuarto de hora?

“Vivir, pensar y estar mejor sin Freud”, reza el subtítulo de El libro Negro del Psicoanálisis (Ed. Sudamericana), que adquirí en Upssala….ya saben, la librería ubicada en Rolando 277 de Bariloche, que tiene “de todo”…

Un filósofo (Borch-Jacobsen), un psiquiatra hospitalario (Cottraux) y Catherine Mayer como directora por su experiencia en el mundo editorial, se atreven a desafiar la vigencia y valía actual de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis.

Si ellos se han metido en camisa de once varas, imagínenme a mí, atreviéndome a publicitar lo que para la mayoría de los psicólogos de formación freudiana y lacaniana debe parecerles un sacrilegio.

Debo decir, aunque así lo sientan, que la obra tiene enorme sustento, y parte de una realidad inapelable: en enorme cantidad de países del mundo el psicoanálisis resulta subalterno y marginal, y se estudia a Freud en las Universidades del mismo modo que a Platón y Aristóteles, en el ámbito de la historia de la psicología.

Es cierto también que Argentina y Francia son sin duda, los países más freudianos del mundo, y las cifras de la cantidad de psicólogos de nuestro país es significativamente alta en relación a la población.

El libro no requiere de una formación especial en la psicología, se lee fácilmente y lo deja a uno sopesando los serios fundamentos que esgrime en el balance que realiza de un siglo vivido bajo la influencia de Sigmund Freud.

Sin duda alguna, dice Catherine Mayer,” S.Freud ha influído en nuestra manera de vivir. El psicoanálisis forma parte de nuestro pasado, forma nuestro presente…Queda saber en qué medida será parte de nuestro porvenir”.
Un tema, éste que nos desafía, pues sin duda nos lleva a confrontar, aunque sea en el análisis, con una sociedad que aunque nunca se haya psicoanalizado, utiliza con naturalidad frases y vocabulario que surgieron a partir de esta forma de terapia, y es un poco como enfrentar a nuestros padres en la adolescencia para poder constituirnos en sujetos adultos….(¿vieron como todos estamos impregnados?)

miércoles, 13 de junio de 2007

Esa inefable y grande palabra...

Ternura…Si tuviera que definirla diría que es el más casto, generoso, benéfico y dulce de los sentimientos.

Acompaña al amor, agregándole dulzura, a la congoja ajena, transformándola en tierra menos estéril…Está presente en el afecto, se esconde tímidamente en la cordialidad, ocupa un espacio importante en el cariño, es el mejor remedio contra el enojo.

Sale por los ojos, aunque las palabras no la denoten…la escuchan todos los oídos, aunque lo que se dice no la signifique, la disfruta el tacto, ya que envuelve a modo de caricia con su presencia.

No tiene edades ni preferencias. Se manifiesta ante los ancianos y los chicos, ante situaciones dolorosas o felices, acompaña a las parejas y a los familiares, se hace presente con los amigos y los amantes…

Tengo una amiga muy querida, (F), que hace muchos años la esconde con empecinamiento, como si fuera un signo de debilidad…

La vida la ha sacudido como hoja en una tormenta y tal vez se amuralle contra la ternura para evitar nuevos embates…

Si pudiera, se la inocularía, como una vacuna cualquiera, por que estoy segura de que Ternura es buena, tiene poderes sanadores, y contagia hasta al más frío y distante de los seres humanos.

La rechaza, pero no puede del todo…en sus grandes ojos celestes e insondables, asoma muchas veces y la reprime..

Otra persona especial y definitivamente querida, (M) sin darse cuenta, la elimina con cierta frecuencia en su quehacer diario para afrontar duras responsabilidades que no hacen lugar a la ternura. Ruego por que no la pierda olvidada en algún recodo, y quede anquilosada, enquistada , perdiendo oportunidades de sentirla y entregarla. Cuando la expresa, cambia su voz, su cara se ilumina, y todos a su alrededor bebemos de ella con anhelo.

Si pudiera, las convencería de lo hermoso que es disfrutarla, les susurraría que abran la puerta y la dejen pasar…hasta los momentos más difíciles, y en las situaciones más tensas, cuando ella está presente entrega un rayo de luz que inunda el alma

Prueben retar a un bebé diciendole palabras bellas, sin poner en la voz ni una pizca de ternura. Y, al revés, díganle cosas feas, negando el amor que por él siente, pero con mucha ternura en la voz….y comprobará que reacciona pataleando y gorgeando en el segundo intento. Nada más perceptivo que un bebé, que se alimenta y crece tanto por la leche como por la ternura.

Agradezco a la vida la posibilidad de sentirla, creo que es un regalo valioso que ella me ha dado, y aunque algunos se avergüencen de ella y la rechacen, intento contagiarlos…

Y recuerde: cuando otras formas de amor se van de nuestra vida por partidas definitivas, alejamientos, cambios, malos entendidos, hay una compañera fiel que nos trae aromas bellos y nos protege del frío. Es la ternura, a la que tal vez equivocadamente, consideramos la hermanita pobre que alimenta el alma

martes, 12 de junio de 2007

Mas hilo en el carretel

El domingo10/06 reflexionábamos sobre los “pecadillos ocultos”, las vergüenzas de algunos pensamientos, acciones, actitudes, costumbres, que tememos no sean bien vistas por “la gente”, y ocultamos o exponemos con actitud desafiante, pero nunca con naturalidad.

Zumbando quedó en mi cabeza el tema, y busqué entre la gente conocida ejemplos que me llevaran a profundizar el tema de manera práctica…y se me ocurrieron varias cosas…

Empecemos por decir que nos sentimos bien cuando gustamos a los demás, y que con más o menos permeabilidad, todos somos lábiles a los elogios. Nos regocija el aprecio, el reconocimiento…y no pensamos, tal vez, o ni nos damos cuenta, que esto puede tener un precio: la libertad.

No es malo querer que nos quieran…el amor en todas sus manifestaciones es, o debiera ser, el motor del mundo humano y me alegro de ello. Pues en el amor (un buen amor) sólo cosas buenas pueden gestarse.

Pero a veces, ganar esa buena opinión implica comportarse de determinado modo que significa que “los otros” nos aprueben.

Cuando ser aprobado significa tener que preocuparnos por cómo decir lo que decimos, vivir con las reglas, valores e ideas de lo correcto o incorrecto según parámetros de los demás, cuando vivimos preocupados por generar una buena impresión, somos más fáciles de manipular, sufrimos un enorme desgaste emocional, y podemos allegar sentirnos avergonzados e incómodos por la distancia entre nuestros pensamientos,gustos o actitudes, y lo que esperan de nosotros.

¿Tan esencial debe ser una opinión favorable de todos?.

¿Por qué mejor, y más sano, no decidimos que somos cada uno de nosotros mismos la única persona que tiene el derecho de aprobarnos o censurarnos?

Querer la aprobación de los demás nos hace dependientes e hipócritas.

Tampoco es cuestión de regodearse y desafiar con las diferencias. Aceptemos que son libres de pensar como deseen de nosotros, y nosotros, libres de serlo, sin presiones internas alimentadas por presiones externas que nosotros mismos hemos tejido con el hilo de la baja autoestima.

En esta vida, creo, habrá que aceptar que algunos nos condenen o desaprueban, y que otros no. Pero no podemos dividirnos esquizofrénicamente, para satisfacer a todos….menos a nosotros mismos-

Es difícil para nuestra generación, ya sé….el prejuicio, la culpa, el pecado del ocio, son cosas con las que fuimos acunados con mucho amor, por lo tanto, sin responsabilidad para nuestro mayores.

Es hora de que tomemos nuestras propias riendas, seamos como somos y como nos hace bien ser. No hay nada más gratificante que mirar nuestra propia cara en el espejo y no avergonzarnos de vernos…

¿no les parece?

Si les gusta profundizar el tema, le sugiero que lean “ Máxima autoestima” de Jerry Minchinton. Editorial Sirio. Lo encontrarán en Upssala, una cálida y bien surtida librería con culta y atentísima gente (el dueño y las chicas) ubicada en la calle Rolando 277 de nuestro Bariloche.

lunes, 11 de junio de 2007

Cómo nos ven

Sellado con un beso argentino

Una de las alegrías -y de las dificultades- de ser corresponsal extranjero, es aprender las costumbres locales y adaptarse a ellas.

Buenos Aires parece, al menos en la superficie, una ciudad europea, y uno pensaría que es fácil para los periodistas británicos convertirse en locales, aunque no siempre es así.
No tengo nada contra los besos. Al contrario, me gustan.

Pero hay mucho beso en Buenos Aires, y a veces no sé si entiendo bien. Uno besa a casi todo el mundo, la mejilla derecha de uno pegada a la mejilla derecha de otro, cuando saluda y cuando se despide.
"¿Qué? ¿A todo el mundo?", le pregunté a mi esposa argentina la primera vez que visité el país.
"Sí, a todo el mundo", me respondió.
No supe qué
pensar.
Ese día fuimos a ver a su dentista, una mujer mayor, muy conservadora, que -según me dijeron- una vez limpió el sarro de la dentadura de ni más ni menos que de la glamorosa Evita Perón, esposa del ex presidente Juan Domingo Perón.
Nos encontramos en la entrada. Me incliné para besar a la diminuta dentista y ella retrocedió horrorizada.
Una puerta se cerró y me golpeó por detrás empujándome más cerca de ella, que se agachó y evadió mi abrazo en un movimiento digno de un jugador internacional de rugby.
Charlie Chaplin no lo habría hecho mejor.

"Bueno, tal vez no besa uno a todo el mundo", me explicó mi esposa más tarde.
Beso amistoso. Hace algunos años se comenzó a practicar la costumbre de besarse entre hombres. Los familiares y los amigos muy cercanos siempre lo han hecho, pero fue un movimiento radical para una sociedad machista y a veces homofóbica.
Cada mañana, cuando voy a dejar a mis hijos a la escuela, beso a vendedores de seguros, arquitectos, abogados y profesores, mamás y papás de otros niños. Y nos besamos otra vez al despedirnos.
Cuando llevo a mis hijos a jugar fútbol, los sábados en la mañana, se repite el proceso. Pero los papás no se han afeitado y prefiero un distante y muy británico hola dicho entre dientes, y un vago saludo con la mano.
Beso a colegas hombres y mujeres cuando llego al trabajo y cuando me voy. He besado a la señora que limpia, al gerente del banco, a las recepcionistas y a las secretarias en las oficinas de las personas a las que he entrevistado.
Pero no he besado a los que recogen la basura ni a mi peluquero ni a los inspectores del tren, aunque lo haría si fueran un poco más amistosos.

Y todos besan a los niños, con entusiasmo y con frecuencia. Mis propios hijos están acostumbrados a ofrecer la mejilla a todos los adultos que nos visiten.
Pero cuando van a Gran Bretaña se quedan con el cuello extendido ante la confusión de los distantes y estirados adultos británicos.
"¡Oh! Esperabas un beso", les dicen.
Los argentinos son definitivamente mucho más amistosos. Pero a veces son demasiado amistosos. Hay muchos labios y muchas mejillas.
Los besos entre hombres se dan de una manera muy masculina y muy argentina.
Cuando dos amigos se encuentran en la calle se dan un beso discreto en la mejilla y un fuerte golpe en el brazo, acompañado de un ruidoso: "¿Qué tal, che? ¿Cómo andás?".
Todavía se puede saludar de mano, pero eso puede
ser visto como una señal de que uno quiere conservar la distancia, de que no quiere verse muy amistoso en una sociedad que es muy amistosa.
Demasiado británico. El otro día, mientras hacía cola para entrar al cine, oí un chupeteo frenético y sonidos como si alguien se estuviera ahogando detrás de mí.
Me volví y vi a una pareja ya no muy joven besándose apasionadamente. Eso se ve con frecuencia en los parques, afuera de las oficinas y en los restaurantes.
"Ojalá no esperes que yo haga lo mismo", le dije a mi esposa.
Si usted visita Argentina prepare sus labios
"No", me dijo. "Tú eres muy británico todavía".
Ahora que lo pienso, a los argentinos les gusta acercarse más de lo que yo estoy acostumbrado. Por ejemplo, en las colas del supermercado he tenido que hacer a un lado a ancianas cuya cercanía no me deja ni firmar el recibo de la tarjeta de crédito.
Buenos Aires parece, al menos en la superficie, una ciudad europea, y uno pensaría que es fácil para los periodistas británicos convertirse en locales, aunque no siempre es así.

Es peor en los cajeros automáticos, porque siento que están en mi bolsillo trasero mientras saco dinero de la máquina.
Me dan ganas de decirles: "Tal vez quiera usted bailar, señora, aunque no nos conocemos ni son la hora ni el lugar para bailar un tango".
Las guías dicen lo mismo. Que Buenos Aires parece, en la superficie, una mezcla de París, Milán y Barcelona. Y la mezcla de inmigrantes refleja lo mismo, con la consiguiente evolución de una cultura del beso.
¿Qué es mejor? ¿Un beso, o dos, o tres? ¿Al saludarse o al despedirse?
Los porteños, como les dicen a los habitantes de Buenos Aires, han desarrollado un estilo propio. Así que si usted visita Argentina prepare sus labios, cuídese de las dentistas diminutas, y si usted es hombre, aféitese primero.
Daniel Schweimler BBC, Buenos Aires

Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/913954

Comparto con ustedes este simpático artículo que, además de serlo, generó en mí muchas reflexiones (diría tía Ignacia mientras tía Lucía mueve su cabeza condenándola) “No hay que buscarle cinco patas al gato”, pero es parte de mí analizar todo (como si con ello remediara lo irremediable o modificara lo imposible).

Nos ven….como somos, en general: “abrazadores” o “abraceros” (el lenguaje es mutable y se recrea permanentemente), besucones, expansivos, vehementes, “palmeadores”…

Pero fue en Inglaterra donde se dio, en los 60, el movimiento hippie que modificó el pensamiento, las costumbres y la vida de mucha gente de toda una generación en el mundo occidental, y aunque viviendo en comunidades, quizá no se besaban tan frecuentemente…

En los 70, primera vez que viajé a Europa, me sorprendí (y escandalicé un poco) viendo a una joven parejita británica haciendo el amor (literalmente) a plena mañana, en una plaza cercana al Palacio de Buckingham, en pleno Londres…No eran solo besitos los que intercambiaban, y el espectáculo dejó atónitos a los 40 turistas con quienes compartía el paseo…Nunca he visto eso en Argentina.

Tal vez parezcamos más libres, pero no sé si lo somos realmente…pues seguimos mirando al costado con temor a las críticas de la vecina por algunas acciones de nuestra vida…y aun escuchamos el consabido “Qué va a decir la gente!!!!!” ante una actitud que trasgrede las costumbres no escritas, pero que tienen fuerza de ley social.

Creo que “hay de todo, como en botica”

No he compartido mi vida con un inglés, pero sí con un argentino que nunca manifestaba su cariño mínimo (un casto besito en la mejilla), en público, ya sea en la calle o en una reunión de amigos…

Es cierto que hemos perdido, en general, la costumbre del apretón de manos, y también siento como que la edad marca la diferencia en la facilidad con que el “vos” sale de la boca…Ya nos da vergüenza, a los de más de cincuenta, decir USTED, por temor a que nos manden a un museo…

No es casual, tampoco, por nuestra idiosincracia, que tomemos mate….y no me imagino a un europeo y menos a un inglés compartiendo una bombilla sin ningún reparo…

Esas son las diferencias que me resulta grato encontrar cuando viajo…Y tal vez por ellas, regreso a casa contenta, como ranita que vuelve a su charco…dispuesta enseguida a volver a salir, para conocer cosas y personas, en este vasto y ancho mundo en que vivimos...

domingo, 10 de junio de 2007

Pecados ocultos

Todas las familias guardan esqueletos en el ropero. Cada persona se avergüenza, ocultando debidamente, algunas costumbres, historias, gustos, fetichismos, creencias, que el resto de la sociedad condena, critica, o cuanto menos, le resultan curiosas…

Los antepasados son los que han sido descubiertos, por lo menos en la intimidad familiar, a cierta edad de los chicos. Estoy hablando de mi época, ya que hoy los chicos y los jóvenes ignoran a los pobres ancestros , sin pensar cuánto peso y mandato dejan en cada uno de nosotros , aunque no dejen escudos heráldicos, o leguas de campo…(al decir de Borges en uno de sus poemas “desde Adán”).

Una tía recién venida de España a quien Buenos Aires engulló y un porteño sedujo y embarazó por lo tanto tuvo hijos de soltera y luego de casada (con otro)….

Un abuelo que cortó orejas de “salvajes” en el sur (ganando con ello algunos dineritos, pues así fue la Conquista del Desierto)….

Un primo que dijo "hasta luego, salgo a comprar cigarros" y nunca regresó, descubriéndose años más tarde, cuando él falleció, que además de una sufrida esposa con 9 chiquitos, tenía dos mujeres más con 9 cada una (¿cábala?)

Pero también hay otras “vergüencitas” propias que nos incomodan y evitamos mostrar, o que cuando las confesamos, lo hacemos con determinación desafiante.

Otras, están tan incorporadas a nosotros y no nos damos cuenta que nos acompañan permanentemente.

Empiezo por mí: Me apasionan la fórmula 1 y el rally…es un placer y un derrame de adrenalina ver a esos bólidos tomar las curvas en los bellísimos e intrincados circuitos, o levantar una polvareda rugiendo sus motores en los caminos cordobeses. Esta confesión ha causado risa, miradas de reojo, incredulidad y aún gestos de sorprendido aspaviento…

Tengo una amiga que busca esos plásticos con globitos de aire que amortiguan los envíos de cosas frágiles, y una vez con ellos, destruye sistemáticamente cada globito y no descansa hasta que el aire de cada uno deja de emitir una queja.

Otra, acompaña sus ratos en la confitería con un cigarrillo (que ha pedido a alguna amiga fumadora), y lo “fuma” sin prender, utilizándolo con énfasis en sus charlas…y dejándolo olvidado, despreciado y deformado en un cenicero al partir (nunca fumó a su pobre lazarillo).

Una señora que conozco con las manos entrelazadas, juega con sus pulgares para la izquierda y la derecha, mientras la charla se desovilla plácida y entretenida.

Una más, que fue descubierta por un recepcionista de hotel delante de sus compañeras de viaje, al cobrarle el dinero extra correpondiente por su vergonzante muy bien escondido gusto de ver películas ponográficas y canales para adultos.

Creo que todas estas, son pequeñísimas compulsiones, hábitos, gustos o costumbres que vaya uno a saber por qué evitamos mencionar…Tal vez sea que no nos hemos asumido, quizá, el origen está dado por una condena adulta cuando éramos chicos…en una de esas, pensamos que nos quita “lustre”…

Aceptémonos como somos, amigos…es la suma de nuestros más y nuestros menos, la que nos hacen como somos…disfrutemos de nuestros gustos y pequeños amaneramientos…hagámoslos parte de nuestra vida reconociéndolos e incorporándolos , “blanqueándolos” como propios… dejemos el ropero abierto para que salgan a danzar nuestros esqueletos personales una danza de libertad y aceptación. Seguramente nos sentiremos mejor luego de haberlo hecho.

viernes, 8 de junio de 2007

Despertar en el futuro

Las noticias del día comentaban ayer el despertar de un enfermo, en Polonia, que había estado en vida vegetativa desde 1988.

No puedo menos que ponerme en su lugar. Y no me gusta.

Así como de chica y adolescente soñaba con vivir en otros tiempos pasados, y mi imaginación de jovencita me llevaba a la Edad Media, para vivir en pueril ensoñación la magnificencia de las cortes y las galanterías de algún Caballero de la Tabla Redonda (sin pensar en la falta de confort, la escasa satisfacción de un buen baño de inmersión, la ausencia de una luz potente, la incomodidad por la falta de un teléfono), o recorría las calles de París disimulando mi encuentro con la Resistencia, durante la 2da.Guerra Mundial, anticipando una tórrida aventura con un doble espía, el sólo pensar que podría despertar casi veinte años ausente de mi mundo, el conocido, el cotidiano, me crea enorme confusión…

¿Podrían enumerar ustedes. cuántas cosas me serían desconocidas?....Empecemos por el lenguaje: “Ese chico se parte” ,“Mirá que huesito se encontró Camila”, “no lo compres porque es trucho”….¿qué entendería, aunque fuera “mi” idioma, el mismo, el mismísimo pero distinto al que se hablaba cuando yo transitaba por la calle sin problemas?...

Luego, objetos como el celular y la computadora, que no estaban al alcance de todos y hoy son de uso (y abuso) corriente…Me volvería loca buscando en el estante de bebidas del supermercado la botellita de la gaseosa, entre enorme cantidad de etiquetas nuevas e inquietantes…

Ni pensar de ir a un hotel y que en lugar de llave me dieran una tarjeta electrónica, o que me pusieran delante de un cajero electrónico…

O que intentara hacer una llamada a mi oficina y una voz metálica me “paseara” desde el “si desea…..apriete el 1”, “si busca….apriete el 2”….y así la cantilena…

Pensaría, tal vez, al recorrer mis calles y mirar a las muchachas, que hay escasez de telas o escaso dinero para comprar ropas, pues todas las pancitas están al aire, y muchas veces mostrando el ombligo lleno de luminosas cuentas que también se colocan en la nariz o en…

Descubrir quizá que el bebito que dejé y balbuceaba papá, es un joven barbado y de largo cabello que me dice “vieja”, y que ya es padre a su vez…

Sin dudas, en muchas ocasiones, por bastante tiempo, se empañaría la satisfacción del despertar….y esa readaptación estaría teñida de una profunda alegría y una necesaria añoranza por lo perdido, lo no deseado ni esperado , lo olvidado…


Es como si ellos (los otros) hubieran tomado un colectivo que los llevara lejos, y yo los hubiera alcanzado mucho tiempo después, cuando la expectativa del conocimiento ya los hubiera abandonado, y la familiaridad de lo conocido, ya les hubiera robado la sorpresa y el gozo…

Pablo Picasso "La bella durmiente"

jueves, 7 de junio de 2007

De lo peor, lo mejor

Renata cumplió años…

Por supuesto que había decidido no pasarlo desapercibido, ya que Azul festeja con alegría todo lo que sea “fiestas“ igual que su mamá adoraba las reuniones de familia y dejaba de lado cualquier actividad más acorde a sus años, por estar, aunque fuera un cumpleaños “de grandes”.

Como Renata tiene a los suyos lejos, decidió preparar tortas y chocolate, e ir festejando con cada uno que deseara visitarla, para darle a Azul sensación de “fiesta”.

Tres días antes (Azul contaba laboriosamente con sus deditos los días que faltaban para el “cumple de abu”) buscó a su abuela cargada de sus juguetes preferidos y le dijo “yo te los regalo, son tuyos, pero los compartimos ¿querés?” (enorme gesto de desprendimiento ya que posee un fuerte sentido de la propiedad).

Renata, como nos contaba, enseguida se puso a llorar. La chiquitina se fue, buscó una hoja y fibras de colores y le dibujó un ángel lleno de corazones. Abrazó a su abuela y le dijo “Ya sé por qué llorás. Aquí está mamita para acompañarnos”.

¿Cómo puede un niño de cinco años tener tal sabiduría, consolar de manera tan tierna, sentir tan profundamente?...

Todas presentes, sus amigas, fueron desgranando su presencia para hacer más leve un día tan especial, en el que las ausencias son más dolorosas y terminantes.

Aún Marita dejó de lado el protagonismo de sus “nanas” y evitó hablar de males y achaques. Bárbara olvidó por un rato sus delirios de grandeza , Maruja demostró una felicidad atenuada hablando de su nuevo amor y Elda estuvo atenta a llevar la conversación por derroteros agradables.

Azul disfrutó de ese rato, agridulce para ella, pues debía compartir a su abuela con nosotras…Renata “lo pasó” entre llamados telefónicos de su familia y la charla intrascendente que evitaba caminos penosos.

Todas disimulamos “sin ver” los momentos de su disfrazada congoja, y creo que su hija perdida estaba allí, acariciándola suavemente para paliar su dolor y aminorar su tristeza.

Cuando salía para casa pensaba que el dolor de quienes amamos, puede dejar salir lo mejor de nosotros, como modo de compañía, consuelo y regalo.

Todas pudimos dejar de lado, de manera tácita pero conjunta, nuestras propias prioridades…todas tuvimos un gesto generoso y aunado en la complicidad de “lo no dicho”.

Esa tarde, las sentí más amigas que nunca….y apunté en el libro de la vida una grata lección “muchas veces lo peor, nos hace dar lo mejor” y la figura de Renata despidiéndome, abrazada a su nieta, que le rodeaba el cuello con sus bracitos formando un dogal de ternura, me acompañó hasta llegar a casa más fuerte, más serena, más persona….