Está cansada de sojuzgamientos y maltratos, descreída del hombre al que amó y por quien se entregó toda.
Fueron los hombres los que la conocieron virgen y la hicieron suya con los primeros surcos y promesas de amor eterno. Y ella, enamorada, se entregó feliz…
Tenía su recompensa….el hombre primero le devolvía gramo a gramo su generoso regalo…Era un acuerdo tácito: “Dame, Tierra, y yo te cuidaré y respetaré”,
Y así fue, al principio: la respetaba, la adoraba, reponía lo extraído. La usaba sólo por necesidad…Ella alimentó a los hijos, a los nietos...Los cobijó en su fronda, lo calmó con sus frutos, los acunó en sus aguas, entregó sus animales y los adornó con sus pájaros y sus flores, llenó de peces sus ríos y aun debajo del mar puso tesoros para alegrarlo y servirle.
El hombre que nació del hombrequenaciódel hombrequenaciódel hombrequenació se transformó cada vez más en cada generación. Más pretendía, menos daba….más extraía, enfebrecido y ansioso, insaciable y falaz, menos valoraba cada regalo de la Tierra quien, como toda mujer enamorada, seguía dando sin pedir, escondiendo sus dolores y decepciones , abriendo su mano para dar más y más.
Algunas voces se alzaron previniendo desastres….y los desastres comenzaron a llegar. Pero cantidad de oídos sordos tapados por ambiciones , amparados por la indiferencia, continuaron la tarea de exterminio, abrieron sus venas para continuar matándola, le impidieron respirar…
Las palabras tsunami, temblores, erupción, desaparición de especies, contaminación; tornados, calentamiento, agujero negro aparecían en los noticieros…pero el hombre continúo, sin recordar, el devastamiento más empecinado…Ya no repuso…ya no devolvió…solo extendía su garra para sacar, extraer, vaciar….
Llora la Tierra amigos…Llora y sufre…anuncia con primeros estertores su muerte….nadie la escucha….¿Qué estamos dejando a los hijosdeloshijosdeloshijosde loshijos de aquellos primeros que ofrecieron cuidado y respeto?




