Enviar a nuestro hijo a la colonia de verano una vez concluidas las clases, es a veces un alivio, otras una necesidad imperiosa, pero siempre una expectativa de que se disfrute, se trabajen los valores básicos de compañerismo, solidaridad, se desarrollen destrezas físicas perfeccionándose lo aprendido…
Una vez en la colonia, la realidad es, hoy por hoy, muy diversa….
Lamento decepcionarla mamá, si tiene la misma fantasía que yo cuando me imaginaba las actividades que realizaría mi nieta, en un lugar como Bariloche nada menos, en la colonia de verano.
A los pocos días, mis ojos (cansados pero no ciegos) de maestra jubilada, comenzaron a descubrir agujeros respetables en la trama, señales inequívocas de improvisación…."Es demasiado pronto”, me dije….no seas impaciente….las cosas no son como antes”…Cuando sin previo aviso escrito (“no le avisamos porque no la vimos en la puerta del colectivo abuela”) los chicos se quedaron dos horas más en la Colonia…Cuando mi nieta llegaba enojada porque aunque muy buena nadadora no la dejaban lanzarse a “lo hondo”,” porque las seño querían estar todas juntas para charlar, entonces estábamos todos en “lo bajito”…Cuando no pudo decirme cómo habían cubierto el día cuando el frío y la lluvia les impidió meterse en el agua…y no pudo contarme ninguna actividad o juego programado… Cuando ella, su short, su remera, su cabello, llegaron pintados con engrudo de pies a cabeza, y ella llena de fasatidio me dijo que “los grandes” habían tenido esa iniciativa, me di cuenta que la colonia, era para los maestros…
Como he decidido que a cada cosa, por más negativa que sea, voy a buscarle un lado positivo, tengo que decir a favor de esta experiencia,( que deseo profundamente sea una mosca blanca entre todas las colonias que se multiplican cada verano,) que mi nieta, y otros siete u ocho compañeros de su grupo y edad, demostraron ser inteligentes en el primer mes de la colonia: No quisieron continuar en ella en el mes de febrero, por elección y decisión propia….
Si la chiquitina supiera escribir, habría analizado este tema mucho más profundamente que yo. Tal vez el año próximo tengamos que pedir legajos de los encargados de estas actividades, y, por sobre todo, analizar el criterio comercial y las prioridades de quienes los contratan.






