sábado, 5 de enero de 2008

LOS REYES MAGOS…

…En un intento por darles nuevamente protagonismo, ya que tienen escasísimo rating luego de la enorme fama y gloria en un pasado mágico que acompañó a muchas generaciones, quiero dedicar mi saludo a los Reyes Magos.

Alguien tiene que acordarse, caramba, aunque no suene tan fastuoso como Santa Claus, (Santa (más familiar) para los americanos del norte), llamado también Papá Noel…

Aunque los alias me llevan a sospechar de las personas, ya que son menos líricos que los seudónimos y suenan a lumpen, no se me ocurre dudar de tan generoso personaje, nacido en Europa y yanquilizado hasta el último de los cabellos blancos de su barba, al igual que sus renos, su esposa (descubierta en ciertos filmes navideños) y su hogar en el Polo Norte (nadie sabe por qué)…

Nunca lo creía capaz de robar cámara o empalidecer a los reyes…pero así ha sucedido.

Resucito hoy con enorme añoranza a Melchor, Gaspar y Baltasar, mágicos y misteriosos señores que siguieron la estrella que anunciaba la llegada del Mesías, los recreo en los pesebres de mi infancia, empequeñecidos hoy por los pinos, los dorados globos, las cintas verdes y rojas, oscurecidos por el fastuoso adorno que ha transformado a la Navidad en otra fiesta comercial.

Los saludo tomada de la mano de tantos chicos que, como yo, escucharon la historia sagrada, se emocionaron con la maldad de Herodes, acompañaron con emoción el aliento cálido del burro para quitar el frío del Recién Nacido, y se hermanaron con los humildes pastores en los tan queribles villancicos con los que culminábamos la cena de Nochebuena…

Voto por los Reyes Magos, señores y señoras. Principalmente porque soy muy vieja…tal vez también porque les alimenté los camellos con pasto cortado con esfuerzo y enorme expectativa…porque además de regalos supieron dejarme alguna esquela recordándome que no me hiciera pichí en la cama, solución mágica para el problemita….y enriquecieron mi imaginación sin alejarme del valor cristiano de la fiesta.

Porque son más simples, más silenciosos, tienen menos prensa…Porque cuando se transformaron en humanos (justamente en el mismo momento que dejé de creer en ellos),quedaron en mi corazón, en las estampas del Divino Nacimiento, y se superpusieron al amor de papá y mamá, quienes con todo esfuerzo intentaban satisfacer las expectativas de cantidad de pedidos, o nos iban preparando para la imposibilidad de recibir todo lo deseado, formándonos en la generosidad de compartir con los que menos tienen…

Eran tres…y tal vez de diferentes razas…Llegaron a adorar al rey y desaparecieron con humildad y en silencio. Nunca supe cómo se llamaban los camellos…

Tal vez sería bueno recuperarlos ¿no?

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