Y no me deja la vida avanzar en el olvido de Ustedes, porque es a veces tan sutilmente cruel con los que estamos perdiendo la externa juventud (sí, externa….solamente externa) que recuerdo a todas las personas que transitan por esta etapa a golpe de argumentaciones y comentarios con sus pares, defendiéndose del creciente maltrato, del permanente soslayar tiempos y desechar actitudes que resuelvan situaciones conflictivas….Es que la sociedad, cada día más, gruñe y regala dentelladas en lugar de sonrisas, abreva en frases cortantes y terminantes llenas de negativas, en respuesta a consultas educadas , buscando, tal vez, agotar al consultante para que se resigne y no regrese…
Pues señores y señoritas, conmigo, “VAN MUERTOS”….
Con el último aliento preservaré mi espacio aunque el grito se pierda en los rincones polvorientos de oficinas llenas de amargura y resistencia a la amabilidad.
Hoy tengo una anécdota para ilustrar mis convicciones.
Soy jubilada de la Dirección Gral de Escuelas de la Provincia de Bs Aires y vivo en Bariloche. Hasta el mes de diciembre, una oficina del IPS mantenía a dos empleadas (cordiales, encantadoras, fuera de serie, ejemplo del empleado público soñado) para resolver problemas de los que como yo, nos trasladamos de provincia luego de la jubilación. Seremos tal vez doscientas personas en esas condiciones.
Con una loable actitud de ahorro ( actitud que sería bueno se cumpliera en otras cosas inútiles que insumen enorme cantidad de dinero y no benefician a nadie, no se saben a dónde van ni para qué fueron creadas), el nuevo gobierno provincial determina sin decir “agua va”, el cierre de la oficina.
De esta manera, doscientas personas de la tercera edad, deberemos transitarnos el kilometraje desde Bariloche a La Plata para solucionar cualquier problema que se nos presente.
Justamente, este mes, el desgaste de mi tarjeta de cobro hizo que recorriera todos los cajeros link hasta encontrar uno que la “tragara” y poder cobrar mi jubilación, que NO PUEDO RETIRAR DE OTRO MODO QUE A TRAVES DE ESA TARJETA.
Preocupada, llamé a un número del IPS en La Plata y reclamé una nueva tarjeta para prevenir el problema que pudiera surgir el próximo mes, si ese único cajero me rechaza la tarjeta.
Muy molesta y suficiente me explica la empleada, que primero se tiene que romper….y luego en ese caso, me repondrían el plástico, luego que llamare nuevamente informando luego de este accidente por nota. Eso lleva tiempos que significarían que no podría acceder a mi jubilación por lo menos quince días después de que me fuera depositada….
Nadie ha previsto la atención de doscientos ex agentes del estado que dimos veinticinco, treinta y más años de nuestra vida a la enseñanza con responsabilidad, amor, entrega, ejemplos, transmitiendo, además, amor a la patria. A nadie se le ocurrió reemplazar el cierre de esa oficina por otro medio que pudiera solucionar nuestros problemas.
Primero, nos dieron una tarjetita que a muchos de nosotros nos generó un aprendizaje lleno de tensiones….porque es al nuevo eso del cajero automático…
Luego, supimos que la tarjeta se raya, que a veces anda y otras no, y nos retaron como a chicos por tener que reponerla….
Por fin, nos remiten a un sitio web para averiguar el estado de nuestros trámites, olvidando que justamente nos jubilamos porque el avance vertiginoso de la tecnología era nuestra voz de la conciencia para aceptar que había que dar un paso al costado y dejar que los jóvenes tomaran nuestros espacios…un sitio web….¿es un chiste?....
Ahora nos dejan, sencillamente, sin el pan y sin la torta, y, como decimos “andá a cantarle a Gardel”, “contáselo a Magoya”…sutilmente te están indicando que te queda un solo lugarcito en donde no molestarás a nadie….
SEÑORES: No voy a darme por vencida….y ¿saben? Hay un grupo de chiquilines de 50, jóvenes de 60 y 70 y algún adulto de 80 que resistiremos a esta agresión callada que pretende hacernos sentir inútiles

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