viernes, 8 de junio de 2007

Despertar en el futuro

Las noticias del día comentaban ayer el despertar de un enfermo, en Polonia, que había estado en vida vegetativa desde 1988.

No puedo menos que ponerme en su lugar. Y no me gusta.

Así como de chica y adolescente soñaba con vivir en otros tiempos pasados, y mi imaginación de jovencita me llevaba a la Edad Media, para vivir en pueril ensoñación la magnificencia de las cortes y las galanterías de algún Caballero de la Tabla Redonda (sin pensar en la falta de confort, la escasa satisfacción de un buen baño de inmersión, la ausencia de una luz potente, la incomodidad por la falta de un teléfono), o recorría las calles de París disimulando mi encuentro con la Resistencia, durante la 2da.Guerra Mundial, anticipando una tórrida aventura con un doble espía, el sólo pensar que podría despertar casi veinte años ausente de mi mundo, el conocido, el cotidiano, me crea enorme confusión…

¿Podrían enumerar ustedes. cuántas cosas me serían desconocidas?....Empecemos por el lenguaje: “Ese chico se parte” ,“Mirá que huesito se encontró Camila”, “no lo compres porque es trucho”….¿qué entendería, aunque fuera “mi” idioma, el mismo, el mismísimo pero distinto al que se hablaba cuando yo transitaba por la calle sin problemas?...

Luego, objetos como el celular y la computadora, que no estaban al alcance de todos y hoy son de uso (y abuso) corriente…Me volvería loca buscando en el estante de bebidas del supermercado la botellita de la gaseosa, entre enorme cantidad de etiquetas nuevas e inquietantes…

Ni pensar de ir a un hotel y que en lugar de llave me dieran una tarjeta electrónica, o que me pusieran delante de un cajero electrónico…

O que intentara hacer una llamada a mi oficina y una voz metálica me “paseara” desde el “si desea…..apriete el 1”, “si busca….apriete el 2”….y así la cantilena…

Pensaría, tal vez, al recorrer mis calles y mirar a las muchachas, que hay escasez de telas o escaso dinero para comprar ropas, pues todas las pancitas están al aire, y muchas veces mostrando el ombligo lleno de luminosas cuentas que también se colocan en la nariz o en…

Descubrir quizá que el bebito que dejé y balbuceaba papá, es un joven barbado y de largo cabello que me dice “vieja”, y que ya es padre a su vez…

Sin dudas, en muchas ocasiones, por bastante tiempo, se empañaría la satisfacción del despertar….y esa readaptación estaría teñida de una profunda alegría y una necesaria añoranza por lo perdido, lo no deseado ni esperado , lo olvidado…


Es como si ellos (los otros) hubieran tomado un colectivo que los llevara lejos, y yo los hubiera alcanzado mucho tiempo después, cuando la expectativa del conocimiento ya los hubiera abandonado, y la familiaridad de lo conocido, ya les hubiera robado la sorpresa y el gozo…

Pablo Picasso "La bella durmiente"

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