domingo, 10 de junio de 2007

Pecados ocultos

Todas las familias guardan esqueletos en el ropero. Cada persona se avergüenza, ocultando debidamente, algunas costumbres, historias, gustos, fetichismos, creencias, que el resto de la sociedad condena, critica, o cuanto menos, le resultan curiosas…

Los antepasados son los que han sido descubiertos, por lo menos en la intimidad familiar, a cierta edad de los chicos. Estoy hablando de mi época, ya que hoy los chicos y los jóvenes ignoran a los pobres ancestros , sin pensar cuánto peso y mandato dejan en cada uno de nosotros , aunque no dejen escudos heráldicos, o leguas de campo…(al decir de Borges en uno de sus poemas “desde Adán”).

Una tía recién venida de España a quien Buenos Aires engulló y un porteño sedujo y embarazó por lo tanto tuvo hijos de soltera y luego de casada (con otro)….

Un abuelo que cortó orejas de “salvajes” en el sur (ganando con ello algunos dineritos, pues así fue la Conquista del Desierto)….

Un primo que dijo "hasta luego, salgo a comprar cigarros" y nunca regresó, descubriéndose años más tarde, cuando él falleció, que además de una sufrida esposa con 9 chiquitos, tenía dos mujeres más con 9 cada una (¿cábala?)

Pero también hay otras “vergüencitas” propias que nos incomodan y evitamos mostrar, o que cuando las confesamos, lo hacemos con determinación desafiante.

Otras, están tan incorporadas a nosotros y no nos damos cuenta que nos acompañan permanentemente.

Empiezo por mí: Me apasionan la fórmula 1 y el rally…es un placer y un derrame de adrenalina ver a esos bólidos tomar las curvas en los bellísimos e intrincados circuitos, o levantar una polvareda rugiendo sus motores en los caminos cordobeses. Esta confesión ha causado risa, miradas de reojo, incredulidad y aún gestos de sorprendido aspaviento…

Tengo una amiga que busca esos plásticos con globitos de aire que amortiguan los envíos de cosas frágiles, y una vez con ellos, destruye sistemáticamente cada globito y no descansa hasta que el aire de cada uno deja de emitir una queja.

Otra, acompaña sus ratos en la confitería con un cigarrillo (que ha pedido a alguna amiga fumadora), y lo “fuma” sin prender, utilizándolo con énfasis en sus charlas…y dejándolo olvidado, despreciado y deformado en un cenicero al partir (nunca fumó a su pobre lazarillo).

Una señora que conozco con las manos entrelazadas, juega con sus pulgares para la izquierda y la derecha, mientras la charla se desovilla plácida y entretenida.

Una más, que fue descubierta por un recepcionista de hotel delante de sus compañeras de viaje, al cobrarle el dinero extra correpondiente por su vergonzante muy bien escondido gusto de ver películas ponográficas y canales para adultos.

Creo que todas estas, son pequeñísimas compulsiones, hábitos, gustos o costumbres que vaya uno a saber por qué evitamos mencionar…Tal vez sea que no nos hemos asumido, quizá, el origen está dado por una condena adulta cuando éramos chicos…en una de esas, pensamos que nos quita “lustre”…

Aceptémonos como somos, amigos…es la suma de nuestros más y nuestros menos, la que nos hacen como somos…disfrutemos de nuestros gustos y pequeños amaneramientos…hagámoslos parte de nuestra vida reconociéndolos e incorporándolos , “blanqueándolos” como propios… dejemos el ropero abierto para que salgan a danzar nuestros esqueletos personales una danza de libertad y aceptación. Seguramente nos sentiremos mejor luego de haberlo hecho.

No hay comentarios.: