miércoles, 23 de mayo de 2007

¿Caminando como el cangrejo?



Es probable que luego de leer esto, se imaginen que soy una dama con impertinentes, cabello blanco, tomado severamente con peinetas y cuello blanquísimo de encaje sobre el negro negrísimo de un vestido a media pierna.
Lo decepciono: Pocas veces me saco el jean, calzo tanto zapatillas como altos tacos de finas punteras, uso alguna camisa heredada de mi hija, y lo mismo me va una pollera indian style como un conjunto de crepe, según la ocasión.
Tal vez se le ocurra que soy “pseudointelectual”, y que para mí lo bueno es sólo lo realizado, creado, imaginado en el clasicismo.
Nuevamente se equivoca:por ejemplo: Mozart y Bach, Charlie García, Los Chalchaleros y Sabina viven conmigo en sus CD y disfruto a todos según mi estado de ánimo.

Pero no cedo ni un ápice con la TV.

He colocado en mi propio índex, excomulgados definitivamente de mi vida, a todos los grandes hermanos, a quienes comenzaron su carrera elevando el rating a costa de viejitos y viejitas o personas desapercibidas humilladas con una cámara oculta, y hoy invitan a bailar a maduras jamonas y a esposas de piqueteros…detesto cordialmente a quienes viven de chimentos ciertos o inventados de la farándula, que acercan leña al fuego también por propios intereses, o se enojan y amigan según sean tratados en los programas de ese tipo. Me molesta que conductoras de larga data con muchos años de tevé a sus espaldas, continúen con una postura falsamente ingenua, diciendo barbaridades obvias y manifestando gruesos errores con alegría, detentando que NADA aprendieron de sus entrevistas con personas preparadas y especialistas en diversos temas, y se solazan con ello, pues es lo que las acerca a cierto público que jamás tuvo oportunidades de nutrirse en este aspecto.

Disfruto pocos programas de aire, y felizmente aún puedo ponerme de pie para hacerles “chapeaux” a dos o tres señores de los medios que, aunque coincida o no con sus posturas, me “abren la cabeza”, utilizando además un lenguaje educado, rico, formativo, dando un poco de oxígeno a la lengua que heredamos, que se está muriendo porque casi todos, en TV, utilizan quizá menos del 20% de su vocabulario vasto y lleno de sinónimos, que esperan en estado de depresión que alguien se acuerde que existen...

Compartí todos y cada uno de los programas de preguntas y respuestas de un alto nivel que hizo Sofóvich, hombre del que admiro casi solamente eso: su cultura.
Me sentaba a jugar y me enseñaron muchas cosas, me desafiaron todas y aplaudía como una nena cuando acertaba….Lamento escribir esto en tiempo pretérito…el programa actual es un remedo desleído de su primera aparición, disfrazado con el mismo formato. No sé si no encontró
G.S más gente que pudiera contestar con ese nivel de conocimientos generales, o si resignó su amor por la cultura por el aparatito que, como una zanahoria, hace correr a la televisión argentina.

En una entrevista, Rial comentó que “esto es lo que pide la gente”, refiriéndose a Gran Hermano.

Me pregunto en qué estadío de la evolución estaríamos hoy si cada padre o cada maestro hubiera dado, en educación me refiero, “lo que pedían o querían” los chicos.

No pretendo tampoco tener una televisión educativa.La acepto como un medio de comunicación masiva. Pero se puede educar, creo, lograr un variado gusto,incorporando la cultura del pueblo y elevando insensiblemente, con el ejemplo. Me pregunto qué valor transmite un reality como los que se producen, y me tiento de igualar el concepto al criterio que dio origen al circo romano.

Todavía, felizmente, el periodismo escrito se salva, por lo menos en algunos diarios o semanarios, y algunos programas radiales son un gusto y un alivio para este enojo mío…generado tal vez porque estuve en ellos, con mi carnet de locutora nacional, en la época de las tandas comerciales leídas cada vez, en una carpeta gorda con avisos escritos a máquina, allá por los sesenta y setenta, cuando, por respeto al público, casi libreteábamos los programas por una especial consideración al oyente, sin dilatar nuestros tiempos en conversaciones y bromas privadas que lo dejan a uno, hoy, cada vez más frecuentemente, con un gesto de interrogación en la mirada…
No se molesten, ya sé que no piensan igual…por eso la vida es tan linda….¿No sería terrible que a todos nos gustaran las mismas cosas?

No hay comentarios.: