- No tengo miedo a la muerte, pero sí al dolor, a la pérdida de la dignidad, a la dependencia en el autovalimiento.
- No tengo miedo a estar sola, pero sí a la pérdida del amor de los que amo.
- No tengo miedo a la lucha, pero sí a la confrontación con mis seres queridos.
- No tengo miedo a los años, pero sí a los impedimentos que éstos van generando día a día.
- No tengo miedo a ponerme viejita, pero sí a perder la lucidez, la claridad y el poder de decisión sobre mis cosas.
- No tengo miedo a la distancia, pero sí al olvido.
Y no son los únicos miedos, pero sí los más importantes….Y los escribo para conjurarlos al hacerlos evidentes, al poder leerlos, manifestarlos y compartirlos.


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