martes, 6 de noviembre de 2007

El loto de la vida

Nunca me interesó apostar.

No pretendo hacer un juicio teñido de moralina sobre el casino, el quini, la lotería, u cualquier juego de azar porque no es eso lo que me preocupa o me aleja del juego en general

No le veo sentido… tal vez me duela tirar la plata que uso con tanto gusto en otras cosas, en una mesa llena de fichas….

Conminada por un grupo participo a veces de una jugada de cualquier cosa, o de la compra de una rifa millonaria, y me olvido averiguar los resultados de la compra.

No sé jugar al quini, la quiniela o el loto o…..

Nunca sueño con números y jamás se me ocurre decir “te juego tal cosa a que”…..

Pero dije mal, cuando inicié este contacto…escribí “Nunca me interesó apostar”.

No, no es cierto: vivo muchas horas de mis días apostando: apuesto a la gente que amo, a los valores que defiendo, al triunfo de la justicia, de la bondad, del logro generado a través del esfuerzo…Apuesto a la juventud con ganas, a los logros de un pueblo culto, a la trascendencia del ejemplo diario, callado y humilde, al valor de la cortesía, al cosquilleo de la risa franca, a la honestidad, al sentimiento solidario…Apuesto al jugarse por las ideas, a la familia, a la amistad….

Y en ese juego diario gano y pierdo, pero sigo jugando…

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