Al abrir la puerta, el gesto corporal de Maruja, apoyándose en el marco, y sus ojos grises siempre bien pintados cubiertos de niebla y de celajes fueron más expresivos que sus palabras.
¿Qué preguntar?....abrí los brazos, y se refugió en ellos como si fuera una adolescente que ha perdido a su primer amor.
Con la sabiduría que dan los años, entre mate y mate, mientras el sol se ocultaba en el Ande con colores rojizos, resistiendo la llegada de las primeras sombras, Maruja analizó la situación con sabiduría….Ella había tomado la decisión, y justifiqué y compartí sus razones….Una suegra de 92 años, con salud y muñeca de hierro, mamá de un niñito de
Ella había decidido la distancia….¿Por qué lloraba?....Por lo que no pudo ser…Por todo lo positivo que hubieran podido disfrutar juntos…
Al iniciar la segunda pava, habíamos dado vuelta el discurso: Salvo algún mal rato, dos o tres discusiones, la resignación de tres o cuatro salidas, compartió ratos de su vida con un hombre culto y sensible, disfrutó de risas y de ratos, amó y se entregó al amor con la certeza que, dentro de las limitaciones de crianza, él la había amado….la amaba aún…Gozó y rió…creció…Pero Maruja sabía que jamás pelearía con su madre por ella….y por eso, se hizo a un lado…
“¿Sabés qué pasa?”, me decía con una semisonrisa triste….Cada día que vivimos sabemos que nos queda menos de este camino de ida…y los mojones te alertan ….y….
Sin decirle una palabra, me levanté, saqué algo que tenía en una agenda vieja y que me había servido en una ocasión similar, y se lo extendí sin decir palabra.
El sol se ocultó definitivamente….calladas, tomadas de la mano, mirábamos por la ventana…Compartir con amigas esos momentos es un regalo que no debemos desperdiciar.
Al rato, Maruja, más erguida, más límpidos los ojos grises se fue llevándose lo que le leí, para copiarlo “y dárselo alguna tonta para cuando lo necesite”, me dijo con afecto…
Lo recuerdo de memoria…. Decía…
Y si termina ¿qué?
La verdad que todo en la vida tiene un principio y un fin…y creer que todo es para siempre,
es un gran error
Si lo tienes, y al fin se termina…pues sonríe…porque lo has tenido
Y has crecido.
Y lo has disfrutado.
Y has aprendido.
Y te has dado la oportunidad.
Y has probado.
Y has cumplido tu sueño.
Y has dicho que sí a la vida con los brazos abiertos


2 comentarios:
Celia, buen día!
Mi nombre es Maru... algunas amigas de tanto en tanto me dicen Maruja...
Soy entre todas ellas, la que escribe o la que recurre a letras ajenas para consolar y alegrar.
Tal vez a causa de un optimismo que se activa cuando los que quiera están desactivados.
Buscando una foto que me inspire ternura en internet encontré la del elefante que tenes más abajo y me llamó la atención el título del blog... de alguna manera me produjo un deja vú de algo que fantaseo... como será mi vida a los 60 años o mejor dicho, como me gustaría que sea.
Hoy, tengo 28, pero me veo a los 60 completamente reflajada en tu blog... y eso me encantó.
Te dejo mi cariño y mis ganas de seguir en contacto.
Un beso
HOLA MARUJA: nO Sabés lo bien que me hace tu comentario....ya que me obliga a volver a mi blog....cosa que te agradezco por que la vida me estaba engullendo de a bocaditos pequeños (por eso no te das cuenta) quitándome la posibilidad de copnocerte y de comunicarme con quien quiera sea, que por ahí me descubre.
Sigamos...
Un besote a tus 28 inquietos años
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