Ayer, en la localidad de Maschwitz, provincia de Buenos Aires, una escuela apareció casi totalmente destruída por el fuego.
Estos hechos se repiten con demasiado asidua periodicidad en la zona, y se habla de “adolescentes pirómanos” como responsables de los hechos.
La tristeza de los docentes que fueron entrevistados era enorme, me conmovió más que la indignación de algunos otros.
Sentir como propia la Escuela habla de ideales de servicio, de sentimientos de pertenencia, actitudes éstas cada vez menos frecuentes en esta profesión.
Pero más allá de la congoja y la impotencia, la pregunta que ronda en mi mente es ¿tanto mal hemos hecho como escuela, como sociedad, para colaborar aunque sea con el pecado de omisión, en crear y criar, educar y formar (o de-formar)a estos chicos con resentimientos tan fuertes?
¿Qué esconde el alma oscura de quienes probablemente transitaron esas aulas?.¿Recibieron cariño, comprensión, apoyo que les permitiera tener objetivos de crecimiento? ¿Sintieron la mano cálida de los padres y educadores preocupados por valorizarlos aunque sea una sola vez?, ¿Se intentó generar en ellos respeto, a través del respeto , autovaloración a través de estímulos?.
O ¿es imposible cambiar los impulsos generados en un niño por hogares deshechos, carenciados, indiferentes, sobrepasados por la pobreza?
¿Brinda la escuela, además de la instrumentación básica, un cariño y preocupación palpables y contenedores para esas plantitas en crecimiento, azotadas por la miseria, enquistados en la delincuencia de sus mayores?
La sociedad se preocupa de la inseguridad…y quizá no piensa que ella misma la produce…Que es la primera y última responsable.
Mientras tanto, chicos potencialmente últiles, originalmente creativos, llenos de esperanzas al principio, empecinados en no resignarse, utilizan medios terribles, agresivos, detestables, para pedir socorro y hacerse visibles de manera inadecuada y sorda, generando un submundo del que nunca podrán salir solos.
En tanto cada chiquito se siente una sombra, no una persona, reciba indiferencia, y no afecto, rechazo y no ayuda, nada será posible. Cuando se es casi adulto, es tarde para volver a empezar , pues esa vida ya está teñida de odio y deseos de venganza.-
Quizá a algunos les resulte “naif” la postura, pero no se me ocurre otra cosa, para empezar a cambiar, y creo que es algo que cada uno de nosotros podemos hacer….

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