Me formé en el seno de una familia pequeña y bajo la influencia cálida de una familia grande.
La primera, conformada por papá, mamá y dos hermanas, me brindó cariño, principios, seguridad e independencia en medio de una atmósfera divertidamente responsable.
La segunda, cuatro hermanas sesentonas y solteras de mi madre, me llenaron de mimos y golosinas, abriendo el más amplio espectro de personalidades disímiles, a saber:
Sonia: irremediablemente romántica y crédula, creo que nunca gastó la suela de sus zapatos, ya que sus pies no tocaban la tierra. Se atrevió a soñar, y se jugó con sus sueños con idéntica fiereza, dejando jirones de su corazón a cada paso. Amó a todos los hombres, adhirió a la New Age, cuando ella llegaba al último mojón de su existencia y aquella era sólo un anuncio, fue ferviente lectora de los horóscopos y su prioridad era el alma y el corazón
Jovita: terrenal hasta los tuétanos, lógica y ácida, convencida de que todo tiempo pasado (así fuera el día anterior), era más moral, más justo, más cómodo, más querible, más...Jueza implacable de las acciones propias y ajenas, todo dedo índice me recuerda a ella, ya sea erguido como admonición o mandato. Escondió un corazón tibio al que mantuvo “a raya” para que no se notara.
Ignacia: nacida para ser madre, compensó la falta de retoños cuidando con inigualable desvelo a quien se acercara a su vida por un momento o por años. Creativa, solidaria, colaboradora, desinteresada, generosa,excepto con ella misma. Hábil con las palabras y las manos, tímida para expresarse, era la tía de los consuelos y los dulces para curar raspaduras del cuerpo o del alma. Sabía ponerse en el lado del prisma que cada uno en la familia miraba, y nunca me quedó claro cuál hubiera elegido ella en cada situación de análisis o controversia. Era la que ponía los paños fríos y daba por terminadas las discusiones.
Lucía: Intelectual, lectora voraz, buscando todos los aspectos de las cosas y de los conocimientos que los libros pudieran informarle. Valorizaba el qué y el por qué solamente cuando el libro y la ciencia los respalda. No es cuestión, decía, de andar creyendo en tonterías sin comprobación. La palabra era su arma y su orgullo, y sus disquisiciones eran a veces piezas de oratoria, que usaba astutamente para dejar callado al interlocutor.
Con semejantes ingredientes
familiares , a veces me siento como una ensalada. Disímiles sabores que intentan unificarse en uno solo, que sea delicioso y comible ¿Es mucho pedir?.
De pronto, por obra y gracia del tiempo que transcurre sin que te des cuenta, soy yo la mujer de sesenta con mucho más que media vida a cuestas, y confieso que a veces soy Lucía, otras me siento Sonia; extraño con delirio a Ignacia y anhelo tener las certezas de Jovita.
Pero soy yo, mal que me pese, disfrutando de la vida a cada gota, negando la pasividad y la resignación, mirando hacia otro lado cuando algún/a joven se sonríe porque no me comporto como él cree debe hacerlo una “vieja” y sorprendiéndome al encontrar a Jovita, Sonia, Lucía e Ignacia en muchos de mis gestos, palabras, pensamientos y decisiones.
Por ellas estoy aquí. Si bien mi esencia es original de papá y mamá, las tías merecen, luego de tanto esfuerzo, horas de entrega, sacrificios y aguantes, que en homenaje a lo recibido, les devuelva, estén donde estén, todo el amor que me dieron, a aquellas personas que siguen dando su presente a la vida, con ganas de aceptarla, cambiarla, modificarla, mejorarla, definirla, juzgarla,pero nunca dejarla, actitudes que valoro pues esa es la herencia que en mí dejaron junto a su vívido recuerdo.
Nota: La imagen corresponde al cuadro de Pablo Picasso, "Woman with Blue Hat".
1 comentario:
Me encanta la idea de un espacio donde pueda disfrutar de historias, relatos, anécdotas y noticias con esta calidez....
Pese a que "recién tengo los 30", empezaré a "espiar" este blog porque me gustó y mucho!
Es inevitable no verse reflejada en alguna de las historias o características que leí...tendrá que ver con el mundo femenino?
Felicitaciones y adelante!!!
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